Venezuela ha lanzado una reestructuración formal de su deuda soberana y de la petrolera estatal, estimada en 170.000 millones de dólares, un esfuerzo histórico para resolver un default que ha mantenido a la nación fuera de los mercados internacionales de capital durante siete años y ha provocado una escalada en sus bonos en mora.
“Restaurar la sostenibilidad de la deuda pública es central en esta agenda”, afirmó el gobierno en un comunicado, atribuyendo su incapacidad para cumplir con sus obligaciones a las sanciones de EE. UU., la pandemia de Covid-19 y el colapso de los precios de las materias primas. El Ministerio de Economía y Finanzas se comprometió a un “compromiso abierto, continuo y proactivo” con los acreedores.
El anuncio hizo que los precios de los bonos en default se dispararan. Según datos de Tradeweb, el bono de alto cupón 2026 de Venezuela saltó a un precio de compra de poco más de 60 centavos por dólar, mientras que algunos bonos emitidos por Petróleos de Venezuela (PDVSA) subieron más de 3 centavos hasta alcanzar máximos de la década en el rango de 40-50 centavos. El gobierno ha nombrado al banco de inversión Centerview Partners como su asesor financiero y espera presentar un marco macroeconómico completo a los acreedores para junio de 2026.
El proceso, una de las reestructuraciones soberanas más grandes y complejas de la historia, podría desbloquear un valor inmenso para los fondos de cobertura e inversionistas especializados que compraron la deuda por centavos. Una reforma exitosa es crucial para que Venezuela recupere el acceso al financiamiento externo, reconstruya su capacidad de inversión pública y se reintegre plenamente al sistema financiero global, potenciando posiblemente la producción de sus vastas reservas de petróleo.
La reestructuración será un proceso único y unificado que cubrirá todos los pasivos externos del sector público, guiado por principios de sostenibilidad, integralidad, transparencia y celeridad. La medida sigue a una autorización clave del Departamento del Tesoro de los EE. UU., que permitió a Venezuela contratar asesores legales y financieros para gestionar la reforma.
Este paso hacia la normalización financiera coincide con una renovada inversión extranjera en el sector energético clave del país. El mes pasado, Chevron firmó un acuerdo de intercambio de activos con PDVSA, ampliando su interés en dos importantes empresas mixtas en la Faja Petrolífera del Orinoco. Para los acreedores, el largo camino hacia una posible recuperación acaba de comenzar, siendo el análisis de sostenibilidad de la deuda planeado por el gobierno el documento clave que enmarcará las negociaciones para un “alivio de deuda significativo”.
Este artículo tiene fines informativos únicamente y no constituye asesoramiento de inversión.