Estados Unidos amenazó el miércoles con sancionar a los compradores de petróleo iraní y advirtió que espera que China detenga las compras, una medida que endurece la presión económica mientras el bloqueo marítimo de EE. UU. a Irán entra en su séptima semana y empuja los precios del petróleo por encima de los 100 dólares por barril.
"Hemos dicho a los países que si están comprando petróleo iraní, si el dinero iraní está depositado en sus bancos, ahora estamos dispuestos a aplicar sanciones secundarias", dijo el Secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, a los periodistas en la Casa Blanca.
La advertencia llega mientras el Tesoro de EE. UU. apunta a la infraestructura de transporte de petróleo de Irán con nuevas sanciones a más de dos docenas de entidades y embarcaciones. El crudo Brent, la referencia mundial, reaccionó a la escalada de tensiones, subiendo un 2,5 por ciento para cotizar por encima de los 101 dólares por barril, mientras que los mercados bursátiles mundiales cayeron por temor a una interrupción prolongada del suministro energético.
La medida tiene como objetivo paralizar la principal fuente de ingresos de Teherán y representa el "equivalente financiero de una campaña de bombardeos", según un alto funcionario. La prueba clave será si China, que históricamente ha comprado más del 80 por ciento del petróleo enviado por Irán, cumple con las demandas de EE. UU. o desafía el bloqueo. Bessent confirmó que la exención de 30 días para el petróleo iraní en el mar, que permitió que unos 140 millones de barrils llegaran a los mercados, expirará el 19 de abril sin renovación.
China responde
Beijing emitió un agudo reproche a las maniobras militares de EE. UU. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Guo Jiakun, describió el bloqueo naval en el Estrecho de Ormuz como un paso "peligroso e irresponsable" que podría inflamar las tensiones y perturbar los flujos de energía globales. China ha expresado sistemáticamente su oposición a las sanciones unilaterales que no están autorizadas por el Consejo de Seguridad de la ONU.
Al tiempo que rechaza las acusaciones de brindar asistencia militar a Irán, Beijing intenta proyectarse como una fuerza estabilizadora. El presidente chino, Xi Jinping, ha presentado una propuesta de varios puntos destinada a restaurar la estabilidad, pidiendo respeto por la soberanía nacional y el retorno al diálogo. Este posicionamiento diplomático refleja la estrategia de China durante la guerra entre Ucrania y Rusia, donde se presentó como una parte neutral y mediadora de paz, mejorando su influencia global.
El tablero geopolítico
La escalada del conflicto está creando claros ganadores y perdedores en el panorama estratégico global. Los analistas concluyen que Rusia puede ser el principal beneficiario económico, ya que la limitación del suministro de petróleo y el aumento de los precios producen una ganancia financiera inesperada para el Kremlin. El conflicto también desvía armamento occidental avanzado que, de otro modo, podría haber ido a Ucrania.
Estados Unidos, mientras tanto, ve cómo sus recursos se agotan y su liderazgo global es cuestionado. El fracaso de Washington para atraer a su lado a grandes potencias neutrales como India y Brasil en el conflicto de Ucrania parece estar repitiéndose. China está capitalizando la situación, aprovechando su neutralidad percibida para expandir su influencia diplomática a expensas de Washington, un patrón observado durante su exitosa mediación entre Arabia Saudita e Irán en 2023. Con Pakistán emergiendo también como un mediador clave para posibles conversaciones entre EE. UU. e Irán, el escenario diplomático se está volviendo cada vez más multipolar.
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