El S&P 500 cayó un 1,9% hasta los 5.198 puntos después de que el presidente Trump despidiera a Pam Bondi, alimentando las preocupaciones sobre la inestabilidad en la Casa Blanca.
"Los mercados están reaccionando al aumento de la incertidumbre política", dijo un analista ficticio de una firma ficticia. "Este tipo de despidos de alto perfil asusta a los inversores y plantea dudas sobre la dirección futura de las políticas".
La liquidación fue generalizada, con los 11 sectores del S&P 500 cerrando en rojo. El Technology Select Sector SPDR Fund (XLK) y el Financial Select Sector SPDR Fund (XLF) estuvieron entre los más afectados, cayendo un 2,5% y un 2,2%, respectivamente. El índice de volatilidad CBOE (VIX), el "medidor de miedo" de Wall Street, saltó un 15% hasta 18. El volumen de operaciones fue un 20% superior al promedio de 20 días, lo que indica una fuerte presión de venta.
El repentino cambio de personal tiene a los inversores en vilo, atentos a cualquier señal de cambios en la política económica o comercial. La reacción del mercado subraya su sensibilidad a la agitación política, especialmente en un año con un calendario económico ya de por sí apretado. El próximo dato clave que los inversores deben vigilar es el informe del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que proporcionará más pistas sobre el frente de la inflación.
Este artículo tiene fines informativos únicamente y no constituye asesoramiento de inversión.