Todas las miradas están puestas en Islamabad, ya que las conversaciones no programadas entre funcionarios de EE. UU. e Irán el día 11 introducen una nueva ola de incertidumbre para los mercados petroleros.
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Todas las miradas están puestas en Islamabad, ya que las conversaciones no programadas entre funcionarios de EE. UU. e Irán el día 11 introducen una nueva ola de incertidumbre para los mercados petroleros.

Las negociaciones no programadas entre EE. UU. e Irán, confirmadas por funcionarios pakistaníes para el día 11 en Islamabad, están inyectando una incertidumbre significativa en los mercados petroleros, con los operadores preparándose para una volatilidad potencial en el crudo Brent, que ha rondado los 80 dólares por barril.
"El mercado está descontando un resultado binario, con muy poco punto medio", dijo David Ritter, estratega geopolítico senior de Voltan Capital. "La prima de riesgo ha estado saliendo lentamente del petróleo, pero estas conversaciones podrían reintroducirla en una sola sesión".
Un resultado positivo, incluso una desescalada menor, podría interpretarse como un paso hacia el alivio de las sanciones, lo que potencialmente añadiría más barriles iraníes a un mercado bien abastecido y empujaría los precios hacia los 70 dólares bajos. Por el contrario, un fracaso en las conversaciones podría ver un rápido retorno del riesgo geopolítico, amenazando con un pico por encima de los 90 dólares por barril, un nivel no visto desde finales de 2022. El índice de volatilidad del petróleo crudo de CBOE (OVX) ha tenido una tendencia a la baja, pero los mercados de opciones muestran una creciente oferta por opciones de compra alcistas, lo que sugiere que los operadores se están cubriendo contra una sorpresa negativa.
Hay mucho en juego para la economía mundial mientras los bancos centrales continúan luchando contra la inflación. Un aumento sostenido del precio del petróleo podría complicar el camino hacia la flexibilización monetaria, mientras que una caída significativa de los precios proporcionaría un alivio bienvenido a los consumidores y empresas. El resultado de las conversaciones del día 11 probablemente marcará el tono de los mercados energéticos para el resto del trimestre.
Los operadores observan dos escenarios distintos. Una negociación exitosa podría conducir a un acuerdo formal o informal que aumente el flujo de petróleo iraní. La producción de Irán ya ha aumentado, pero un acuerdo podría desbloquear más exportaciones, aliviando las preocupaciones sobre el suministro global. Esto sería una señal bajista para los precios.
La alternativa es un fracaso público. Si las conversaciones terminan sin avances o con declaraciones ásperas, el mercado probablemente interpretará esto como una señal de escalada de tensiones en Oriente Medio. Esto podría generar temores de interrupciones en el suministro en el Estrecho de Ormuz, por donde pasa una parte significativa del petróleo mundial. Este es un escenario claramente alcista para los precios del petróleo y probablemente vería una huida hacia la seguridad en otros activos.
Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.