Una reacción nacional contra las cámaras de tráfico impulsadas por inteligencia artificial está transformando la industria de vigilancia automatizada de 2.000 millones de dólares, enfrentando argumentos de seguridad con preocupaciones sobre la privacidad.
Al menos 12 estados han presentado proyectos de ley este año para restringir o prohibir las cámaras de vigilancia automatizada del tráfico, lo que amenaza a una industria de 2.000 millones de dólares que depende de sistemas con IA para monitorear infracciones por exceso de velocidad y semáforos en rojo.
"La tecnología ha superado el consentimiento público, y estamos viendo una corrección legislativa", afirmó Jay Stanley, analista senior de políticas del Proyecto de Libertad de Expresión, Privacidad y Tecnología de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU).
En Troy, Nueva York, los líderes de la ciudad defienden las cámaras como herramientas de seguridad comprobadas que redujeron la velocidad en un 30% en corredores clave desde su implementación. Sin embargo, la oposición ha aumentado, con críticos que citan violaciones a la privacidad, motivos de recaudación y estudios que muestran que las cámaras pueden aumentar las colisiones traseras hasta en un 15%.
El retroceso regulatorio representa una amenaza directa para Verra Mobility Corp., que generó 876 millones de dólares en ingresos el año pasado con sistemas de peaje y vigilancia, y para Conduent Inc., cuya unidad de soluciones de tráfico reportó 340 millones de dólares en ventas en 2025. Si la tendencia legislativa actual continúa, los analistas estiman que el mercado estadounidense de vigilancia automatizada podría contraerse hasta un 20% en los próximos tres años.
El Alcance de la Reacción
La ola legislativa abarca estados controlados tanto por republicanos como por demócratas. Texas, Florida y Ohio han presentado proyectos de ley que exigen referendos locales antes de instalar nuevas cámaras, mientras que Maine y Nuevo Hampshire han propuesto prohibiciones totales de las cámaras de velocidad. En California, una ley de 2025 ya restringió el uso de cámaras de semáforo en rojo en 8 ciudades después de que un estudio del auditor estatal encontrara que 3 de cada 5 programas generaban más ingresos de los que devolvían en beneficios de seguridad.
El rechazo se extiende más allá de los capitolios estatales. Más de 40 municipios han eliminado o suspendido programas de cámaras desde 2023, según datos de la Asociación Nacional de Automovilistas, que rastrea la tecnología de vigilancia. Houston desactivó sus 70 cámaras de semáforo en rojo en 2024 después de que los votantes rechazaran el programa en un referéndum no vinculante, mientras que Chicago redujo su red de cámaras de velocidad en un 15% tras una votación del concejo municipal.
Quién Gana, Quién Pierde
Verra Mobility y Conduent dominan el mercado estadounidense de vigilancia automatizada, con una participación conjunta estimada del 65%, según la firma de investigación industrial IPVM. Las acciones de Verra han caído un 12% en lo que va del año a medida que aumentan los riesgos legislativos, mientras que la unidad de tráfico de Conduent ha visto sus márgenes comprimirse al 8% desde el 12% de hace dos años.
Los actores más pequeños enfrentan una exposición aún mayor. Sensys Gatso Group, una empresa sueca con operaciones en EE.UU., obtiene aproximadamente el 40% de sus ingresos de contratos de vigilancia del tráfico en América del Norte. Redflex Holdings, una firma australiana que alguna vez tuvo una cuarta parte del mercado estadounidense, ha visto su participación reducirse por debajo del 10% tras un escándalo de sobornos y posteriores cancelaciones de contratos municipales.
La industria de seguros se beneficiaría de cualquier retroceso. La Asociación de Aseguradoras de Propiedad y Accidentes de Estados Unidos ha argumentado que la vigilancia automatizada reduce la frecuencia de accidentes, pero algunas empresas miembro han expresado en privado su preocupación de que las cámaras trasladan los costos de responsabilidad civil en lugar de eliminarlos. Un estudio de 2024 del Instituto de Seguros para la Seguridad en las Carreteras encontró que las cámaras de velocidad redujeron los accidentes mortales en un 11% en las grandes ciudades, aunque el efecto varió ampliamente según la ubicación.
Qué Sigue
El calendario para la acción legislativa es concentrado. Al menos 8 de los 12 proyectos de ley estatales tienen audiencias programadas antes de finales de julio, con posibles votaciones en las sesiones de otoño. De aprobarse, las primeras prohibiciones podrían entrar en vigor a partir de enero de 2027.
El gobierno federal también ha comenzado a intervenir. La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) está realizando una revisión de las directrices sobre vigilancia automatizada, con un informe previsto para septiembre. Las recomendaciones de la agencia podrían determinar si la tecnología enfrenta estándares nacionales uniformes o un mosaico de restricciones a nivel estatal.
Para los inversores, la pregunta clave es si la reacción representa un ciclo político temporal o un cambio estructural. La última ola comparable de oposición ocurrió en 2018-2019, cuando 8 estados consideraron restricciones pero solo 2 las aprobaron. La actividad legislativa de este año es más amplia y el clima político en torno a la tecnología de vigilancia ha cambiado significativamente desde entonces.
Este artículo es solo con fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.