El aumento de las tensiones entre EE. UU. e Irán tras las amenazas contra objetivos civiles provocó un escalofrío en los mercados mundiales, reviviendo el temor a un conflicto que podría afectar al 21% del suministro mundial de petróleo.
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El aumento de las tensiones entre EE. UU. e Irán tras las amenazas contra objetivos civiles provocó un escalofrío en los mercados mundiales, reviviendo el temor a un conflicto que podría afectar al 21% del suministro mundial de petróleo.

Las Naciones Unidas expresaron el 6 de abril su conmoción ante la amenaza de EE. UU. de atacar la infraestructura civil iraní, una medida que escala el riesgo geopolítico y amenaza con hacer que los precios del petróleo crudo superen sus máximos recientes.
"Cualquier ataque contra infraestructura civil es una violación del derecho internacional", dijo el portavoz del Secretario General de la ONU, Stephane Dujarric, en respuesta a los comentarios del presidente de EE. UU., Donald Trump.
La amenaza provocó una huida hacia la seguridad en los mercados mundiales, con los precios del oro subiendo mientras que los futuros de las acciones apuntaban a una apertura a la baja. Los futuros del crudo Brent, la referencia mundial, están bajo estrecha vigilancia después de tocar brevemente máximos de varios meses tras la noticia inicial, lo que refleja la prima por riesgo geopolítico.
Lo que está en juego es la estabilidad de Oriente Medio y el potencial de un conflicto militar que podría interrumpir una parte significativa del suministro energético mundial. Los operadores están descontando ahora una mayor probabilidad de interrupciones en el suministro, siendo las próximas 48 horas críticas para observar cualquier desescalada por parte de Washington o Teherán.
La perspectiva de una confrontación militar directa entre EE. UU. e Irán tiene consecuencias inmediatas y significativas para los mercados de materias primas. El Estrecho de Ormuz, un punto de estrangulamiento crítico por el que fluye aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, es particularmente vulnerable. Cualquier interrupción podría provocar un fuerte repunte de los precios del crudo, con algunos analistas proyectando un movimiento hacia los 100 dólares por barril si se cierra el estrecho. También se espera que el oro, un activo tradicional de refugio seguro, vea flujos de entrada sostenidos a medida que los inversores buscan cubrirse contra la mayor incertidumbre. La última gran escalada en la región en 2019 vio al crudo Brent saltar casi un 15 por ciento en un solo día.
Los mercados de valores mundiales, que ya lidian con preocupaciones sobre la ralentización del crecimiento económico, enfrentan un nuevo viento en contra por el estallido geopolítico. El aumento de los precios del petróleo actúa como un impuesto sobre los consumidores y las empresas, amortiguando potencialmente la actividad económica y los beneficios corporativos. Las acciones del sector de defensa pueden ser una excepción, probablemente experimentando un auge a medida que los inversores anticipan un mayor gasto militar. El Índice de Volatilidad CBOE (VIX), el "medidor del miedo" de Wall Street, es un indicador clave para vigilar señales de creciente ansiedad de los inversores. Un período sostenido de tensiones elevadas podría conducir a un sentimiento más amplio de aversión al riesgo, provocando una venta masiva de acciones y una huida hacia la seguridad relativa de los bonos gubernamentales.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.