El gobierno del Reino Unido se dispone a flexibilizar las principales regulaciones bancarias introducidas tras la crisis financiera de 2008, una medida diseñada para impulsar el crédito y la competitividad económica del país.
El gobierno del Reino Unido se dispone a flexibilizar las principales regulaciones bancarias introducidas tras la crisis financiera de 2008, una medida diseñada para impulsar el crédito y la competitividad económica del país.

El gobierno de Gran Bretaña detallará la próxima semana propuestas para flexibilizar las reglas de «separación» (ring-fencing) para sus bancos más grandes, con el objetivo de reducir sus costes y estimular los préstamos a proyectos alineados con la política económica nacional. El movimiento marca el paso más significativo hasta ahora para desmantelar el régimen regulatorio más estricto implementado tras la crisis financiera de 2008.
Según se informa, la ministra de Finanzas, Rachel Reeves, ha dado el visto bueno a las propuestas. Según una fuente gubernamental citada por Sky News, los cambios «significarán que los bancos más grandes de Gran Bretaña podrán prestar a costes de financiación reducidos a organizaciones alineadas con los objetivos de política económica del gobierno».
Las reformas afectarán directamente a los cinco prestamistas minoristas más grandes del Reino Unido: Barclays, HSBC, Lloyds Banking Group, NatWest y Santander UK. Bajo el nuevo marco, se permitiría a estos bancos compartir funciones de back-office y otros servicios entre sus ramas de banca minorista y de inversión, una práctica actualmente prohibida que infla los costes operativos. Las normas se aplican a todos los bancos que poseen más de 35.000 millones de libras en depósitos minoristas.
Lo que está en juego es el futuro de la regulación financiera del Reino Unido, equilibrando el recuerdo de la crisis de 2008 con una necesidad apremiante de crecimiento económico. Las reformas, que se incluirán en un nuevo Proyecto de Ley de Mejora de los Servicios Financieros, señalan un giro estratégico hacia la mejora de la competitividad global de la City de Londres mediante la reducción de la burocracia, un objetivo clave de las Reformas de Leeds de 2025 del gobierno.
El régimen de separación fue una piedra angular de la respuesta del Reino Unido a la crisis financiera global, diseñado para aislar los depósitos de los clientes minoristas ordinarios de los riesgos asumidos por la división de inversión de un banco. Al separar estas actividades, los reguladores pretendían evitar que un colapso en una parte del negocio amenazara a todo el sistema financiero y requiriera un rescate de los contribuyentes.
El próximo anuncio sugiere un nuevo cálculo. Sus defensores argumentan que los cambios liberarán miles de millones en capital para las empresas del Reino Unido, particularmente las pequeñas y medianas empresas (PYMES), al hacer que los préstamos sean más baratos y eficientes. El gobierno ha declarado explícitamente que el objetivo es mejorar la competencia en los préstamos a las PYMES para ayudar a las pequeñas empresas a acceder a la financiación.
Este cambio regulatorio es parte de una estrategia gubernamental más amplia para modernizar la regulación en apoyo del crecimiento y la innovación. Si bien los críticos pueden plantear preocupaciones sobre la reintroducción del riesgo sistémico, la posición del gobierno es que el sistema financiero es ahora más resistente y que las reformas pueden implementarse de manera segura mientras se proporciona un impulso muy necesario a la economía. Los detalles finales, que se esperan para el lunes, serán examinados por un sector financiero ansioso por liberarse de las restricciones posteriores a la crisis.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.