La FCA exige la autorización completa de criptomonedas para octubre de 2027
La Autoridad de Conducta Financiera (FCA) del Reino Unido ha entrado en la fase final del establecimiento de su marco regulatorio para las criptomonedas, iniciando una consulta final sobre cómo se aplicarán sus reglas de Deber del Consumidor al sector. En un comunicado del 23 de enero de 2026, el regulador invitó a presentar comentarios antes del 12 de marzo sobre la nueva guía, que tiene como objetivo imponer un estándar de cuidado más elevado a las empresas de criptomonedas. El Deber del Consumidor exige que las empresas actúen de buena fe, eviten causar daños previsibles y apoyen activamente a los clientes en la consecución de sus objetivos financieros.
La FCA aclaró que las reglas están diseñadas para crear un mercado donde la innovación pueda prosperar, pero los consumidores sean conscientes de los peligros inherentes. "La regulación no puede, y no debería intentar, eliminar todos los riesgos", afirmó el regulador, enfatizando que el objetivo es establecer estándares claros, no eliminar los riesgos fundamentales de invertir en activos digitales. Esto posiciona al Reino Unido como una jurisdicción que busca un equilibrio entre el fomento del crecimiento y la garantía de una sólida protección al inversor.
La puerta de entrada para solicitudes se abre en septiembre de 2026, afectando a todas las empresas
El camino hacia el cumplimiento total tiene un cronograma claro. La FCA planea abrir su puerta de entrada para solicitudes de permisos de criptoactivos en septiembre de 2026, dando a las empresas poco más de un año para cumplir con los nuevos requisitos antes de la fecha límite de octubre de 2027. Fundamentalmente, estas reglas se aplicarán a todos los proveedores de servicios de criptomonedas, incluidos aquellos ya registrados bajo las regulaciones de lavado de dinero (MLR) del Reino Unido. Esto significa que empresas como Ripple, que posee un registro MLR, deberán volver a solicitar la autorización bajo el nuevo régimen más estricto.
Para los inversores, este desarrollo señala un cambio significativo en el mercado de criptomonedas del Reino Unido. Se espera que el aumento de la carga de cumplimiento eleve los costos operativos, lo que podría impulsar la consolidación, ya que las empresas más pequeñas pueden tener dificultades para cumplir con los estándares más altos. Sin embargo, la mayor claridad regulatoria y los estándares de protección al consumidor también son propensos a impulsar la credibilidad del mercado, atrayendo potencialmente una mayor inversión institucional y fomentando la estabilidad a largo plazo.