Las acciones de los supermercados del Reino Unido cayeron bruscamente, con Tesco PLC bajando un 2,8%, después de que el gobierno propusiera un límite de precio voluntario en alimentos básicos para combatir la inflación de los alimentos, que actualmente se sitúa en el 3,7 por ciento.
"No se puede esperar que las empresas familiares carguen con el coste de mantener artificialmente bajos los precios de compra de los consumidores", dijo James Baxter, presidente de la Asociación Británica de Productores de Huevos camperos, quien solicitó una "aclaración urgente" al gobierno.
Las acciones de Tesco cayeron un 2,8%, mientras que su rival J Sainsbury PLC bajó un 1,8% mientras los inversores reaccionaban a la propuesta. Según se informa, el plan implica que los minoristas limiten los precios de productos esenciales como el pan, la leche y los huevos a cambio de una flexibilización de las regulaciones, retrasando potencialmente las reglas planificadas sobre alimentos saludables y relajando los requisitos de envasado.
La medida amenaza con comprimir los márgenes de beneficio en todo el sector minorista y ha provocado advertencias de una intensa presión financiera en la cadena de suministro de alimentos. El Consorcio Británico de Minoristas, un importante grupo industrial, descartó el plan como "inviable" y similar a los "controles de precios al estilo de los años 70".
Los minoristas y productores argumentan que el aumento de los costes de la energía, la mano de obra y las materias primas no pueden seguir siendo absorbidos por los proveedores y los agricultores. El BRC señaló que los supermercados ya están inmersos en una feroz competencia para mantener los precios bajos para los consumidores mientras se enfrentan a costes operativos crecientes. Un minorista sugirió que el gobierno debería centrarse en reducir la carga fiscal en toda la cadena de suministro si quiere bajar los precios.
La propuesta ha causado especial alarma dentro del sector agrícola. Los productores de huevos, por ejemplo, ya están lidiando con mayores gastos en piensos, combustible y energía, con la inestabilidad geopolítica añadiendo más presión a los costes de los insumos. Los líderes de la industria advierten que obligar a los supermercados a mantener bajos los precios corre el riesgo de exprimir los ya escasos rendimientos en origen, lo que podría empujar a las granjas familiares a una situación de dificultad financiera.
Un portavoz del gobierno dijo que los ministros querían "hacer más para ayudar a mantener bajos los costes para las familias" que se enfrentan a mayores costes de vida, pero no confirmó los detalles completos del plan. El debate intensifica las preocupaciones sobre quién soporta en última instancia la carga de la inflación en la cadena de producción de alimentos, desde la granja hasta el estante del supermercado.
Este artículo tiene fines informativos únicamente y no constituye asesoramiento de inversión.