La condena por parte de un tribunal británico de dos hombres por espiar en nombre de las autoridades de Hong Kong amenaza con profundizar la brecha diplomática entre el Reino Unido y China, lo que ha llevado a Londres a convocar al embajador chino y ha dado impulso a un proyecto de ley estadounidense destinado a cerrar las oficinas comerciales de la ciudad en Estados Unidos.
"Esta conducta fue deliberada, coordinada y llevada a cabo con pleno conocimiento de a quién beneficiaría", declaró Bethan David, jefa de la división antiterrorista del Servicio de Fiscalía de la Corona (CPS). "El CPS no dudará en procesar casos en los que las pruebas muestren intentos ilegales de interferir, intimidar u operar de forma encubierta en el Reino Unido".
Un jurado declaró a Peter Wai, oficial de la fuerza fronteriza británica, y a Bill Yuen, antiguo oficial de la policía de Hong Kong que trabajaba en la Oficina Económica y Comercial de Hong Kong (HKETO) en Londres, culpables de asistir a un servicio de inteligencia extranjero en virtud de la Ley de Seguridad Nacional del Reino Unido. El veredicto, dictado el jueves, detalló una campaña para vigilar y acosar a activistas prodemocracia que habían buscado refugio en Gran Bretaña, a quienes los acusados se referían como "cucarachas". Wai también fue condenado por conducta indebida al utilizar ordenadores del Ministerio del Interior para acceder a información sensible.
El caso agrava las tensiones geopolíticas, y el Ministerio de Asuntos Exteriores británico convocó al embajador chino para declarar que tales actividades son "inaceptables en suelo británico". Los hechos dan impulso a los legisladores estadounidenses que impulsan un proyecto de ley bipartidista para cerrar las oficinas de la HKETO en Nueva York, San Francisco y Washington D.C., argumentando que se utilizan para actividades malignas similares. Esta condena podría afectar negativamente al sentimiento de los inversores hacia los activos relacionados con China al aumentar el riesgo geopolítico y la posibilidad de nuevas sanciones.
Red de espionaje dirigida contra disidentes
El tribunal escuchó que la HKETO de Londres organizó y financió la operación. Yuen, un alto cargo de la oficina, encargó a Wai la recopilación de información sobre destacados disidentes de Hong Kong. Entre los objetivos se encontraban activistas conocidos como Nathan Law, por cuya captura las autoridades de Hong Kong han emitido una recompensa de más de 95.000 libras.
El complot se descubrió tras un intento fallido de entrar por la fuerza en el domicilio de una disidente, Monica Kwong. La operación consistió en un equipo que realizó vigilancias e intentó entrar en su apartamento mediante engaños. Un tercer hombre acusado en el caso, Matthew Trickett, oficial de inmigración, fue hallado muerto poco después de ser acusado.
Las condenas son un resultado significativo para la Ley de Seguridad Nacional del Reino Unido, aprobada en 2023 para contrarrestar las amenazas de Estados extranjeros. El caso pone de relieve la preocupación constante por los esfuerzos de China para silenciar la disidencia en el extranjero, una práctica que suele describirse como represión transnacional. La Henry Jackson Society, un grupo de expertos con sede en el Reino Unido, ha pedido a Gran Bretaña que reevalúe su relación con Pekín y añada a China a un "nivel reforzado" del plan de registro de influencia extranjera del Reino Unido, una medida que aumentaría los requisitos de transparencia.
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