Una llamada telefónica entre el primer ministro del Reino Unido, Starmer, y el presidente de los EE. UU., Trump, el 9 de abril ha hecho avanzar los planes para restaurar la navegación en el Estrecho de Ormuz, lo que señala una nueva fase diplomática tras un reciente alto el fuego en la región.
Un comunicado de la oficina del primer ministro dijo que ambos líderes acordaron que, con el alto el fuego y el consenso para reabrir el canal ahora en vigor, todas las partes han entrado en la siguiente etapa de resolución de la interrupción.
La vía fluvial es el cuello de botella petrolero más importante del mundo, y maneja más del 20% del comercio mundial de petróleo. El cierre prolongado ha mantenido elevados los precios del crudo; es probable que el éxito en el restablecimiento del paso alivie las preocupaciones sobre el suministro y reduzca los precios, mientras que un fracaso podría reintroducir una volatilidad significativa.
Lo que está en juego es una posible relajación de las presiones inflacionarias globales y del riesgo geopolítico, lo que sería alcista para el mercado en general. El Reino Unido coordina ahora activamente con socios internacionales el desarrollo de un "plan viable" para garantizar que la libertad de navegación se restablezca lo antes posible. La última gran interrupción en 2019 vio cómo los precios del petróleo subían casi un 15% en un solo día.
Un nuevo impulso para la libertad de navegación en Ormuz
El esfuerzo conjunto sigue a un periodo de intensa fricción geopolítica que llevó a la suspensión del tráfico a través del canal vital. Según la declaración del gobierno del Reino Unido, el consenso para reabrir el estrecho ha sentado las bases para una solución viable. Funcionarios británicos están encabezando la coordinación con naciones socias para finalizar la mecánica del plan. Ambos líderes enfatizaron la necesidad de una resolución práctica y rápida y se mantendrán en estrecha comunicación.
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