Un informe de UBS prevé que las compras netas de oro de los bancos centrales alcanzarán entre 800 y 850 toneladas métricas en 2026, contrarrestando los recientes temores del mercado de que una tendencia de acumulación de 15 años esté llegando a su fin.
"La posibilidad de un cambio estructural hacia ventas de oro a gran escala por parte de los bancos centrales es extremadamente baja", escribió Joni Teves, estratega de UBS, en el informe del 2 de abril. El banco mantuvo su objetivo de precio para finales de 2026 en 5.600 dólares por onza.
El análisis aborda directamente los titulares recientes sobre la venta de aproximadamente 50 toneladas de oro por parte del banco central de Turquía, lo que había despertado preocupación por una posible inversión de tendencia. UBS sostiene que es probable que estos datos estén distorsionados por las posiciones de los bancos comerciales y las operaciones de swap, y desaconseja extraer conclusiones generales hasta que se disponga de datos más detallados. El volumen de compra proyectado de 800-850 toneladas para 2026, aunque ligeramente inferior a las 860 toneladas estimadas para 2025, representa una firme continuación de la tendencia de compra observada durante la última década y media, en la que las compras del sector oficial han proporcionado un apoyo constante al mercado.
Este comportamiento del sector oficial refuerza la visión de que los bancos centrales actúan como tenedores estratégicos a largo plazo en lugar de operadores a corto plazo. Según una encuesta del Banco Mundial de 2025, aproximadamente el 62% de los bancos centrales utilizan principalmente una estrategia de "comprar y mantener" para sus reservas de oro. Solo alrededor del 4,5% realiza ajustes tácticos a corto plazo. La motivación principal de más de la mitad de estas instituciones para aumentar las tenencias de oro es la diversificación, un factor que permanece firmemente en su lugar en medio de las persistentes tensiones geopolíticas y la incertidumbre macroeconómica.
UBS sugiere que los bancos centrales a menudo actúan como una fuerza estabilizadora, utilizando los retrocesos de precios para construir posiciones en lugar de perseguir las subidas. Este comportamiento explica por qué las compras del sector oficial pueden parecer desaparecer durante los períodos de alta volatilidad de los precios. Para los inversores, el informe sugiere que las caídas de precios deben verse como "ventanas de compra estratégicas" en lugar de señales de que una tendencia está terminando. Los impulsores a largo plazo del oro, incluidos los riesgos para la combinación de crecimiento e inflación global y las tensiones geopolíticas sostenidas, continúan convirtiéndolo en un activo clave para la diversificación de carteras.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.