Nuevos ataques aéreos reportados en los Emiratos Árabes Unidos están provocando conmociones en los mercados globales, resaltando la fragilidad de la región durante las actuales conversaciones de paz entre EE. UU. e Irán.
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Nuevos ataques aéreos reportados en los Emiratos Árabes Unidos están provocando conmociones en los mercados globales, resaltando la fragilidad de la región durante las actuales conversaciones de paz entre EE. UU. e Irán.

Los informes sobre los sistemas de defensa aérea de los Emiratos Árabes Unidos respondiendo a una nueva ola de ataques aéreos hicieron que los futuros del petróleo crudo West Texas Intermediate (WTI) subieran 0,53 dólares en solo cinco minutos, elevando el precio a 105,81 dólares por barril y aumentando los temores de un conflicto más amplio.
"Cualquier interferencia estadounidense en el nuevo régimen marítimo del Estrecho de Ormuz se considerará una violación del alto el fuego", afirmó Ebrahim Azizi, jefe de la comisión de seguridad nacional en el parlamento de Irán, en una publicación en X, reflejando el entorno de alto riesgo mientras EE. UU. planea aumentar su presencia naval.
La reacción del mercado fue rápida y generalizada. El crudo Brent, la referencia internacional, subió 0,54 dólares hasta los 114,45 dólares el barril. En contraste, los activos de riesgo cayeron, con los futuros del S&P 500 bajando un 0,5 por ciento hasta los 7.193,42. Los inversores buscaron refugios seguros, aunque el oro al contado experimentó una peculiar caída inmediata de 7,20 dólares hasta los 4.520,09 dólares la onza en la misma ventana de cinco minutos, lo que sugiere respuestas comerciales complejas, quizás algorítmicas, a las noticias iniciales.
El incidente inyecta una nueva volatilidad en un mercado que ya estaba en vilo por el estancamiento en el Estrecho de Ormuz, un punto estratégico por el que pasa aproximadamente el 20 por ciento del suministro mundial de petróleo. Con EE. UU. preparando su misión "Proyecto Libertad" (Project Freedom) para escoltar barcos, la posibilidad de una confrontación directa que podría detener las negociaciones de paz y desencadenar una grave crisis energética es ahora significativamente mayor.
Los ataques aéreos se producen justo cuando EE. UU. se dispone a comenzar el "Proyecto Libertad", una misión para guiar a barcos neutrales fuera del Estrecho de Ormuz, que Irán ha controlado en gran medida desde que comenzó la guerra el 28 de febrero. El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha calificado la misión como un "gesto humanitario", pero Teherán la ve como un desafío directo. El Comando Central de EE. UU. ha comprometido destructores con misiles guiados, más de 100 aeronaves y 15.000 militares para la operación, una medida que el ejército de Irán advirtió que sería "objetivo de ataques".
Esta escalada sigue a un período de negociaciones estancadas. Irán está revisando una respuesta de EE. UU. a su propuesta de paz de 14 puntos, mediada por Pakistán, pero insiste en que su programa nuclear no está en negociación. Washington, mientras tanto, está aplicando lo que el Secretario del Tesoro, Scott Bessent, llama una presión económica "asfixiante" a través de un bloqueo naval, con el objetivo de cortar los ingresos petroleros de Irán. La última vez que las tensiones en el estrecho alcanzaron un pico similar, con ataques a petroleros en 2019, los precios del crudo Brent subieron más del cuatro por ciento en un solo día.
El último ataque, que según un monitor de envíos involucró "proyectiles de origen desconocido" dirigidos contra un petrolier cerca de Fujairah, subraya la fragilidad del actual alto el fuego. Si bien se informó que la tripulación está a salvo, el evento sirve como un recordatorio contundente de que cualquier error de cálculo podría reavivar un conflicto más amplio, con graves consecuencias para la economía global y los mercados energéticos.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.