Un proyecto de refinería en Texas, promocionado por Donald Trump como una transacción histórica de 300.000 millones de dólares que involucra al mayor conglomerado de India, Reliance Industries, está respaldado por una inversión inicial de solo unos 40 millones de dólares. La enorme discrepancia de más de 7.500 veces el capital inicial expone el acuerdo como un gesto más político que como una inversión extranjera colosal.
“Reliance ha dedicado mucho tiempo y recursos para tratar de quedar bien ante Trump; la parte india ha dedicado mucho tiempo y recursos para intentar conseguir un acuerdo comercial”, dijo Bhaskar Chakravorti, decano de negocios globales en la Fletcher School de la Universidad de Tufts. “Una corrección pública sería un incidente diplomático que avergonzaría tanto al gobierno de Trump como al de Modi”.
La cifra de 300.000 millones de dólares, promovida por una empresa poco conocida llamada America First Refining (AFR), no es una medida de inversión, sino una proyección a 20 años del volumen de negocio de la refinería. Se basa en un acuerdo marco para comprar 125.000 millones de dólares en petróleo de esquisto y vender 175.000 millones de dólares en productos refinados. Si bien AFR afirma haber recibido una inversión de “nueve cifras” de una “supermajor global”, no ha revelado la cantidad específica de Reliance ni la participación accionaria del conglomerado en la refinería planeada de 4.000 millones de dólares.
El anuncio del acuerdo se produce en un momento político sensible, semanas después de que la administración Trump y el gobierno del primer ministro indio, Narendra Modi, acordaran un acuerdo comercial gradual. Para Reliance, controlada por el hombre más rico de Asia, Mukesh Ambani, la pequeña inversión ofrece una forma de bajo riesgo de generar capital político con Trump, cuya administración amenazó anteriormente el flujo de ingresos anual de 6.000 millones de dólares de la compañía proveniente del procesamiento de crudo ruso con descuento.
## La política de una refinería
El proyecto, que sería la primera refinería nueva construida en EE. UU. en casi 50 años, sirve como un potente símbolo político. Un portavoz de la Casa Blanca, al ser cuestionado sobre las afirmaciones exageradas, describió el proyecto como poseedor de “compromisos históricos de inversión extranjera” que reforzarían el dominio energético estadounidense, evitando mencionar las cifras reales.
Reliance Industries ha guardado silencio y no ha realizado ninguna notificación a ninguna bolsa de valores sobre el acuerdo. Fuentes familiarizadas con el proyecto dijeron al Financial Times que esto se debe a que la inversión inicial está muy por debajo del umbral de divulgación obligatoria para las empresas públicas indias. La compañía declaró que estaba sujeta a acuerdos de confidencialidad, pero confirmó que ha “invertido y participará en múltiples aspectos” de la refinería de Brownsville, Texas.
## Los vínculos cada vez más profundos entre Ambani y Trump
La familia Ambani ha estado cultivando activamente su relación con la familia Trump. El gasto en cabildeo de Reliance en EE. UU. alcanzó los 240.000 dólares para 2025, según revelaciones del Senado. El año pasado, Donald Trump Jr. visitó el complejo de refinería de Reliance en el oeste de India y pasó tiempo con el hijo de Mukesh Ambani, Anant.
Por otra parte, otro hijo, Eric Trump, ha declarado que está buscando “varios” proyectos hoteleros en India. Según se informa, una empresa vinculada a la familia Ambani pagó a la Organización Trump 10 millones de dólares en “tarifas de desarrollo”. Si bien queda por ver la escala final del proyecto de la refinería, su anuncio parece ser más un reflejo de intrincadas maniobras políticas y económicas entre EE. UU. e India que una inversión empresarial histórica y directa.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.