La declaración de un expresidente de los EE. UU. revive interrogantes sobre una estrategia polifacética de sanciones, incautaciones y cabildeo secreto que definió la relación entre EE. UU. y Venezuela.
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La declaración de un expresidente de los EE. UU. revive interrogantes sobre una estrategia polifacética de sanciones, incautaciones y cabildeo secreto que definió la relación entre EE. UU. y Venezuela.

La reciente afirmación del expresidente Donald Trump de que Estados Unidos está “tomando millones de barriles de petróleo de Venezuela” pone el foco en un conflicto económico de años que ha mezclado sanciones con esfuerzos secretos de cabildeo de alto nivel, incluido un acuerdo de consultoría de 50 millones de dólares con una compañía petrolera estatal venezolana.
EE. UU. ha justificado sus acciones como parte de una estrategia más amplia para aplicar sanciones internacionales, creando una situación legalmente ambigua. “Estados Unidos parece adoptar la postura de que el conflicto nunca se detuvo por completo; es decir, que todavía existe un estado de conflicto armado”, dijo Jason Chuah, profesor de derecho en la City University de Londres, con respecto a acciones similares de EE. UU. contra buques iraníes.
La estrategia ha involucrado la interdicción directa, con fuerzas estadounidenses abordando e incautando petroleros sospechosos de transportar petróleo sancionado, como se vio en operaciones en la Bahía de Bengala. Simultáneamente, un juicio federal ha expuesto una campaña en la sombra donde operadores políticos buscaban influir en la política estadounidense, organizando reuniones para figuras venezolanas con altos funcionarios como el entonces vicepresidente Mike Pence y el senador Marco Rubio.
Esta postura agresiva y multifacética de EE. UU. crea una incertidumbre significativa para los mercados energéticos y las empresas internacionales. Mientras las sanciones buscan aislar al régimen de Maduro, firmas como la española Repsol están firmando simultáneamente nuevos acuerdos para exportar gas natural venezolano, resaltando la tensión entre el riesgo geopolítico y la demanda energética global. Cualquier escalada o cambio percibido en la aplicación de las leyes por parte de EE. UU. podría introducir una nueva volatilidad en los precios del petróleo crudo.
Los recientes procedimientos judiciales contra el excongresista David Rivera han corrido el velo sobre un sofisticado esfuerzo de cabildeo en nombre de Venezuela. Los fiscales alegan que Rivera y un consultor político no se registraron como agentes extranjeros tras obtener un contrato de 50 millones de dólares en 2017 con PDV USA, la filial estadounidense de la petrolera nacional de Venezuela. La evidencia presentada muestra a Rivera asesorando al empresario venezolano Raúl Gorrín sobre cómo engañar a los reporteros sobre reuniones privadas con el vicepresidente Pence, las cuales formaban parte de un intento más amplio de negociar una salida favorable para el gobierno de Nicolás Maduro. Estos esfuerzos incluyeron la redacción de cartas al presidente Trump y la organización de discusiones con otros políticos influyentes, demostrando una compleja interacción entre las sanciones oficiales y la diplomacia clandestina.
El elemento público de la estrategia estadounidense ha sido la aplicación agresiva de sanciones en el mar. El Pentágono ha confirmado múltiples “interdicciones marítimas con derecho de visita” a embarcaciones, describiéndolas como parte de un esfuerzo global para desmantelar redes ilícitas que apoyan a regímenes sancionados como Irán y Venezuela. Aunque la incautación del M/T Tifani involucró crudo iraní, ejemplifica las tácticas que las fuerzas estadounidenses están autorizadas a usar. El General Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto, ha declarado que la aplicación se extiende a aguas internacionales, apuntando a cualquier buque que brinde apoyo material. Esta política ha planteado dudas legales, particularmente cuando tales acciones ocurren durante supuestos ceses al fuego, desdibujando las líneas entre la presión económica y los actos de guerra.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.