La amenaza del presidente estadounidense Donald Trump de bloquear el Estrecho de Ormuz, un punto de estrangulamiento para más de una quinta parte de los suministros mundiales de petróleo, está enviando ondas de choque a través de los mercados energéticos y amenaza con desencadenar un aumento significativo en los precios del crudo y fomentar una inflación generalizada. El anuncio apunta a una escalada dramática de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, con consecuencias potencialmente graves para la economía global.
"He dado instrucciones a la Marina de los Estados Unidos para que derribe y destruya todas y cada una de las cañoneras iraníes si acosan a nuestros barcos en el mar", afirmó Trump en una publicación en las redes sociales el 12 de abril, agregando que el ejército estadounidense comenzaría a bloquear cualquier embarcación que intentara entrar o salir del estrecho. Señaló que Irán no había cumplido su promesa de mantener abierto el estrecho.
El bloqueo propuesto implicaría interceptar e inspeccionar todas las embarcaciones que hayan pagado tarifas de tránsito a Irán, así como un esfuerzo más amplio para limpiar las minas colocadas por el país en la vía navegable estratégica. Un cierre sostenido del estrecho probablemente desencadenaría un fuerte giro de aversión al riesgo en los mercados globales, ya que los inversores huirían de las acciones hacia activos refugio. El impacto inmediato sería un aumento dramático en los precios del petróleo crudo, dada la función crítica del estrecho en la logística energética global.
Lo que está en juego es aproximadamente el 21 por ciento del consumo mundial de líquidos de petróleo que pasa diariamente por el Estrecho de Ormuz. Una interrupción de esta magnitud crearía un choque de oferta que superaría con creces el impacto de los recientes recortes de producción de la OPEP+, lo que provocaría mayores costos de energía para consumidores y empresas por igual y agregaría una presión significativa a la inflación global que actualmente combaten los bancos centrales.
Consecuencias económicas generalizadas
Los efectos derivados de un choque sostenido en el precio del petróleo serían sustanciales. Los sectores de transporte y manufactura enfrentarían costos operativos considerablemente más altos, lo que reduciría los márgenes de ganancia y probablemente conduciría a recortes en la producción. Esto repercutiría en los mercados de valores, y las acciones de aerolíneas, transporte marítimo e industriales enfrentarían la presión de venta más aguda. Por el contrario, el mayor riesgo geopolítico y la lucha por la seguridad energética probablemente beneficiarían a los contratistas de defensa y a los productores de petróleo y gas, que verían aumentar sus acciones.
Una prima de riesgo familiar
Esta no es la primera vez que las tensiones en el Golfo Pérsico amenazan los mercados petroleros. Las escaladas militares anteriores en la región históricamente han agregado una prima de riesgo de $5 a $10 por barril al precio del crudo, según analistas de materias primas. La última interrupción importante en 2019, tras los ataques a las instalaciones de Saudi Aramco, provocó que el crudo Brent subiera casi un 15 por ciento en un solo día. Un bloqueo total representa un escenario mucho más severo, lo que sugiere que la reacción del mercado podría ser significativamente más pronunciada y sostenida, empujando potencialmente los precios del crudo a territorio de tres dígitos.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.