La gran energética francesa espera una ganancia inesperada de miles de millones de dólares por el alza de precios, incluso cuando un conflicto regional paraliza el 15% de su producción.
TotalEnergies espera un impulso financiero significativo por el aumento de los precios del petróleo y el gas impulsado por la guerra en Oriente Medio, proyectando un incremento de entre 2.000 y 2.500 millones de dólares en el capital de trabajo del primer trimestre a pesar del fuerte golpe a la producción.
"Si este bloqueo dura más de tres meses, empezaremos a enfrentar problemas de suministro bastante serios", afirmó el director ejecutivo Patrick Pouyanne en un evento de Semafor en Washington, D.C.
La producción de la empresa en instalaciones de Qatar, Irak y el litoral de los Emiratos Árabes Unidos, que representa alrededor del 15% de su total, está siendo paralizada. No obstante, se prevé que la producción del primer trimestre se mantenga estable en 2,545 millones de barriles equivalentes de petróleo al día, apoyada por la puesta en marcha de nuevos yacimientos en Libia y Brasil.
La interrupción subraya el panorama volátil para las grandes petroleras, que lidian con riesgos operativos mientras se benefician de los mayores precios de las materias primas. El crudo Brent, la referencia internacional, subió a su nivel más alto desde 2022 a medida que el conflicto se intensificaba, impactando directamente en los beneficios de los productores.
Esta actualización sigue a un anuncio similar del gigante energético británico Shell, que también recortó su perspectiva de producción de gas para el primer trimestre debido a interrupciones en su instalación de Pearl en Qatar. Al igual que TotalEnergies, Shell señaló que espera un impulso en sus resultados gracias a que su división de comercio de petróleo capitaliza la volatilidad de los precios. La estabilidad del suministro energético mundial depende ahora de la duración del conflicto. Pouyanne sugirió que si se reanudan las negociaciones y se reabre el Estrecho de Ormuz, la situación podría "volver a la normalidad" en un plazo de tres meses, pero el riesgo de una interrupción prolongada y precios altos sostenidos sigue siendo una preocupación clave para la economía global.
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