Las acciones de Taylor Wimpey PLC cayeron más de un 4% después de que la constructora británica advirtiera que la inflación de los costes de construcción para 2026 sería superior a lo previsto anteriormente, citando la presión de los precios de la energía y su cadena de suministro.
"Las ventas en lo que va de año han sido estables y nuestros equipos siguen trabajando intensamente para apoyar a los clientes en sus procesos de compra de vivienda frente a los continuos retos de asequibilidad", declaró la consejera delegada Jennie Daly en un comunicado.
La empresa informó de que su tasa neta de ventas privadas en el Reino Unido cayó un 3,9% interanual, hasta 0,74 por punto de venta y semana a fecha de 26 de abril. El valor total de la cartera de pedidos disminuyó un 4,5%, hasta 2.230 millones de libras, con unos precios en cartera aproximadamente un 1% inferiores a los de hace un año.
La actualización de las previsiones para una inflación de costes de entre dígito único bajo y medio en 2026 presiona los objetivos de beneficios de la empresa, y los analistas cuestionan su meta de unos 400 millones de libras en beneficio operativo ajustado para ese año.
La constructora con sede en High Wycombe se enfrenta a un entorno de precios más blandos y una demanda más débil, especialmente en el sur de Inglaterra, donde la asequibilidad de la vivienda está más tensa. La advertencia del martes llevó a las acciones a un mínimo de casi 13 años, lo que refleja la preocupación de los inversores por el hecho de que la recuperación general del sector inmobiliario se esté estancando.
Las dificultades de Taylor Wimpey son indicativas de las presiones que sufre todo el sector. Rivales como Berkeley han paralizado la compra de terrenos y Barratt Redrow ha recortado sus objetivos de aprobación de tierras. La propia Taylor Wimpey ha reducido las aprobaciones de terrenos, sancionando unas 1.000 parcelas en lo que va de año frente a las 1.700 del mismo periodo del año anterior.
"Si estas condiciones persisten, las previsiones anteriores se verán sometidas a un mayor escrutinio", afirmó Oli Creasey, analista de Quilter, en una nota. En respuesta a las crecientes presiones, Taylor Wimpey declaró que se centraría en "impulsar el rendimiento de las ventas, controlar estrictamente el gasto en terrenos y trabajos en curso (WIP) y mitigar los costes siempre que sea posible".
La caída de la acción a su nivel más bajo desde 2013 pone de manifiesto la gran ansiedad de los inversores por la capacidad de la empresa para mantener los márgenes. El próximo catalizador clave para los inversores serán los resultados semestrales de la empresa, que proporcionarán una actualización sobre el rendimiento frente al difícil contexto macroeconómico.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.