La libra esterlina cayó frente al dólar estadounidense el miércoles, situándose por debajo de la marca de 1,35, mientras los inversores buscaban refugio en el billete verde antes de una decisión fundamental de la Reserva Federal sobre las tasas de interés. El movimiento fue parte de un cambio más amplio del mercado que vio caer a las acciones mundiales y subir los rendimientos de los bonos debido a las preocupaciones sobre la inflación persistente y las tensiones geopolíticas.
"El mercado se encuentra en un patrón de espera clásico antes de la Fed, pero la huida hacia la calidad es clara", dijo un estratega de divisas en Londres. "Nadie espera un movimiento de tasas, pero la orientación lo es todo. El dólar está ganando porque los operadores están descontando el riesgo de que los elevados precios de la energía obliguen a la Fed a mantener una postura restrictiva por más tiempo".
La caída de la libra puso de relieve su nivel de soporte inmediato de 1,3477, según los gráficos técnicos [3]. La fortaleza del dólar estadounidense fue generalizada, y el euro también bajó un 0,1% hasta los 1,1701 dólares [3]. En los mercados de renta variable, el ánimo de aversión al riesgo hizo caer al S&P 500 un 0,49% y al Nasdaq Composite, de gran peso tecnológico, un 0,90% [2]. Los índices de referencia europeos, incluidos el FTSE 100 y el DAX de Alemania, también registraron pérdidas [3].
El trasfondo del movimiento de la divisa es una compleja mezcla de aumento de los costes de la energía, que amenaza con mantener elevada la inflación, y una serie de reuniones de los principales bancos centrales. También se espera que el Banco de Inglaterra y el Banco Central Europeo anuncien decisiones de política esta semana, pero las perspectivas de la Fed siguen siendo el principal motor de los mercados mundiales.
El petróleo y la inflación añaden presión
Un factor significativo que influye en el comportamiento del mercado es el repunte sostenido de los precios del petróleo. El crudo Brent, la referencia mundial, subió otro 3,8% para cotizar a 115,50 dólares el barril, un máximo de un mes [3]. El aumento sigue a las continuas interrupciones del suministro en Oriente Medio y a la decisión de los Emiratos Árabes Unidos de abandonar la alianza OPEP+, lo que sacudió las perspectivas de estabilidad del suministro mundial [2].
Los mayores costes de la energía están alimentando directamente las expectativas de inflación y presionando las ganancias corporativas. Los rendimientos de los bonos estadounidenses subieron debido a estas preocupaciones, y el rendimiento del Tesoro a 10 años aumentó al 4,346% [2]. Este aumento en los rendimientos convierte al dólar en un activo más atractivo para los inversores que buscan rentabilidad.
Los bancos centrales en el foco
Si bien se espera que la Reserva Federal mantenga sin cambios su tasa de política, se examinará de cerca su evaluación de la economía y la inflación. El Banco de Japón ya ha mantenido su tasa a corto plazo en el 0,75%, lo que provocó que el yen se debilitara a 159,6 por dólar en medio de la alta exposición de Japón a los costes de importación de energía [2]. El Banco de Inglaterra también se reúne el jueves y se prevé que mantenga las tasas estables, mientras los operadores vigilan la división de votos en busca de pistas sobre la dirección futura de la política [3].
Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.