Standard Chartered ha establecido un nuevo objetivo de rentabilidad a largo plazo de aproximadamente el 18% de rendimiento sobre el capital tangible para 2030, un aumento significativo respecto a sus objetivos anteriores, mientras la entidad pasa de una reestructuración de varios años a una nueva fase de crecimiento y eficiencia.
"Alcanzamos nuestros objetivos financieros a medio plazo para 2026 un año antes de lo previsto", afirmó el consejero delegado Bill Winters en un comunicado el martes. "Ahora tenemos una organización más enfocada, racionalizada y eficiente".
El nuevo plan apunta a un rendimiento sobre el capital tangible (RoTE) de más del 15% en 2028, un salto sustancial desde su objetivo actual del 12% para 2026. Para lograrlo, el banco recortará más del 15% de sus puestos en funciones corporativas para 2030, con el objetivo de reducir su ratio de costes sobre ingresos del 63% en 2025 a aproximadamente el 57% en 2028. Las acciones del banco que cotizan en Hong Kong (2888.HK) subieron un 1,3% tras la noticia.
La actualización de la estrategia representa una prueba crítica para Winters, que ha liderado el banco durante 11 años, para demostrar que la entidad puede mantener el impulso tras un largo proceso de recuperación. El enfoque se desplaza ahora hacia la ejecución en negocios de mayor margen y hacia convencer a los inversores de que su reciente rendimiento superior es el inicio de una nueva fase de crecimiento, con el banco planeando además una política de dividendos progresiva con un ratio de reparto del 30% o más.
La nueva dirección estratégica de Standard Chartered llega después de que el banco anunciara que había cumplido sus objetivos financieros para 2026 con un año de antelación. El marco actualizado, presentado en su jornada del inversor en Hong Kong, está diseñado para aprovechar este impulso mediante la ampliación del uso de la automatización y la IA para mejorar la productividad y el servicio al cliente.
Un pilar clave del plan es una revisión significativa de su estructura operativa. El prestamista, que empleaba a más de 81,800 personas a fecha de diciembre, planea reducir sus funciones corporativas y de back-office en más del 15% para 2030. Se espera que este movimiento impulse mejoras en la productividad, con el objetivo de aumentar los ingresos por empleado en aproximadamente un 20% para 2028.
El banco está centrando sus esfuerzos de crecimiento en negocios de mayor margen, incluidos los clientes minoristas de alto patrimonio y las instituciones financieras dentro de su división de banca corporativa y de inversión. Esta estrategia ayudó al banco a reportar sus ingresos por gestión de patrimonio más altos de su historia y nuevas entradas de capital de clientes en el primer trimestre.
El anuncio también sigue a cambios recientes en la dirección ejecutiva del banco. Manus Costello, antiguo responsable de relaciones con inversores, fue nombrado director financiero permanente del grupo solo un día antes de la revelación de la estrategia. Este movimiento resolvió las dudas sobre la estabilidad del liderazgo tras la salida de Diego De Giorgi, quien era visto como un posible sucesor del CEO Bill Winters.
Con un objetivo de ratio de capital ordinario de nivel 1 (CET1) del 13-14% y una política de dividendos progresiva, Standard Chartered está señalando el compromiso de ofrecer mayores retornos a los accionistas mientras navega por su próximo capítulo.
Este artículo tiene fines informativos únicamente y no constituye asesoramiento de inversión.