España propondrá formalmente el 21 de abril que la Unión Europea rescinda su acuerdo de asociación con Israel, una medida que amenaza con crear importantes fricciones diplomáticas y comerciales. La propuesta sigue a los repetidos llamamientos de Madrid para que la UE revise el pacto debido a la conducta militar de Israel en Gaza y el Líbano.
"Las acciones militares de Israel en la Franja de Gaza y el Líbano son una flagrante violación del derecho internacional humanitario", declaró el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el 19 de abril, confirmando que se presentaría la propuesta formal. Añadió que Europa debe actuar de forma concertada para evitar que el Líbano "siga el mismo camino que Gaza".
El Acuerdo de Asociación UE-Israel, en vigor desde el año 2000, sustenta la relación comercial entre ambos, estimada en decenas de miles de millones de euros anuales. Una rescisión o suspensión podría dar lugar a la imposición de aranceles u otras barreras comerciales, afectando negativamente a sectores como la tecnología, los productos farmacéuticos y la agricultura, donde el comercio es sólido. Esto sigue a peticiones anteriores de Sánchez, incluida la del 10 de abril, para que la UE tome medidas para frenar al gobierno israelí.
La propuesta de España, la cuarta economía de la UE, intensifica la presión política sobre Israel desde las capitales europeas y señala un endurecimiento de la postura. Aunque se trata de una declaración unilateral, obliga a incluir el tema en la agenda de la UE, requiriendo que otros Estados miembros tomen una posición. El resultado podría aumentar la inestabilidad regional y agriar el sentimiento de los inversores hacia los activos expuestos a Oriente Próximo, con posibles efectos indirectos en los precios de la energía y las rutas marítimas clave.
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