El cohete Starship de próxima generación de SpaceX alcanzó el espacio en su primer vuelo de prueba el viernes, pero el éxito parcial se vio empañado por la pérdida de su propulsor, lo que resalta los obstáculos técnicos que enfrenta la compañía espacial de Elon Musk mientras se encamina hacia una salida a bolsa multimillonaria. El cohete de 124 metros de altura, el más potente jamás construido, despegó de Starbase, Texas, a las 5:30 p.m. hora local, separando con éxito sus dos etapas y enviando la etapa superior a una trayectoria suborbital.
El éxito de la misión es crucial para el futuro financiero de la compañía, según su propio prospecto de salida a bolsa presentado hace apenas unos días. La presentación reveló que SpaceX ha invertido más de 15.000 millones de dólares en el programa Starship, del cual depende para lanzar la próxima generación de sus rentables satélites Starlink. La división espacial perdió 657 millones de dólares en 2025, mientras que la unidad de conectividad Starlink generó 4.400 millones de dólares en ingresos operativos.
Si bien la etapa superior de Starship desplegó con éxito 20 simulacros de satélites Starlink, la misión sufrió anomalías significativas. El propulsor Super Heavy, que debía realizar un aterrizaje simulado en el Golfo de México, no logró reencender correctamente sus motores para la maniobra de descenso y fue destruido. La nave espacial Starship también perdió uno de sus seis motores Raptor durante su ascenso al espacio.
El vuelo proporciona datos críticos para un programa que es fundamental para la estrategia de crecimiento de SpaceX y su valoración antes de una salida al Nasdaq prevista para mediados de junio. La compañía tiene un contrato para usar Starship en la misión Artemis IV de la NASA para llevar astronautas a la Luna en 2028, y Musk ha declarado durante mucho tiempo su objetivo de usar el vehículo para establecer una presencia humana en Marte.
Un vuelo de prueba de alto riesgo
Este lanzamiento fue el primer vuelo de la versión 3 mejorada de Starship, que cuenta con motores Raptor más potentes y sencillos. El vuelo de prueba, que se retrasó un día después de que un pasador hidráulico en la torre de lanzamiento no se retrajera, fue una prueba de fuego tanto para el nuevo vehículo como para una nueva plataforma de lanzamiento en las instalaciones de Starbase.
Los resultados mixtos demuestran el progreso después de que un propulsor V3 explotara durante las pruebas en tierra en noviembre de 2025. El perfil de misión planificado incluía una serie de pruebas, desde el despliegue de simuladores de satélites hasta el escaneo del escudo térmico de Starship por parte de satélites modificados para probar las capacidades de inspección en vuelo. Nunca se pretendió recuperar el propulsor en este vuelo, pero su falla al ejecutar una maniobra de aterrizaje controlada apunta a los desafíos restantes en el estilo de desarrollo rápido e iterativo de SpaceX.
Para los inversores, el resultado del vuelo es un informe de progreso tangible sobre los 15.000 millones de dólares invertidos en el programa. El prospecto de salida a bolsa afirma que la "estrategia de crecimiento depende de nuestra capacidad para aumentar nuestra cadencia de lanzamientos y capacidad de carga útil, lo que depende del desarrollo exitoso de Starship a escala". Dado que Starlink representa el 61 por ciento de los ingresos de 2025, la presión recae sobre Starship para entregar los satélites de próxima generación necesarios para ampliar el servicio. Un resultado exitoso de esta prueba podría allanar el camino para un intento orbital en el próximo vuelo, acelerando el cronograma tanto para el despliegue de Starlink como para la misión lunar de la NASA.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.