S&P Global Energy ha recortado su pronóstico de demanda mundial de petróleo para 2026 en 700.000 barriles por día (bpd), una consecuencia directa de la escalada de la guerra entre EE. UU. e Irán que ha bloqueado los suministros de energía de Oriente Medio y ha paralizado la demanda en el segundo trimestre. La revisión pinta un panorama desolador de las consecuencias económicas del conflicto, con un crecimiento de la demanda mundial proyectado ahora en solo 400.000 bpd, una fracción de los 1,1 millones de bpd que se esperaban antes de que comenzaran las hostilidades.
"El daño a las instalaciones de licuefacción de Qatar y la continua incertidumbre sobre el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz llevarán a una mayor preferencia por el GNL de origen estadounidense", dijo Rich Kinder, presidente ejecutivo de Kinder Morgan, en la reciente llamada de resultados de la compañía, destacando el impacto generalizado del conflicto en los flujos globales de energía.
El epicentro de la interrupción es el estrecho de Ormuz, una arteria crítica para el comercio mundial. Su cierre efectivo ha afectado a aproximadamente 178 refinerías, que representan alrededor del 40 % de la capacidad de refinación mundial. Esto ha provocado una fuerte caída en la demanda de petróleo, especialmente en Oriente Medio y Asia durante el segundo trimestre. Si bien países como Japón y Corea del Sur han liberado reservas estratégicas de petróleo para gestionar la escasez de combustible, el impacto en los precios ha sido más severo para el diésel y el combustible para aviones.
Los efectos colaterales del conflicto están rediseñando los mercados energéticos globales. La preferencia por el GNL de origen estadounidense está creciendo, según señalaron los ejecutivos de Kinder Morgan, quienes ven que la agitación refuerza la demanda a largo plazo de gas natural estadounidense. La compañía reportó un primer trimestre récord, impulsado por el sólido desempeño del gas natural, y considera que el panorama geopolítico está creando oportunidades sostenidas para la infraestructura energética de EE. UU. La prima de crisis ha empujado el crudo Brent por encima de los 101 dólares el barril, y aunque se ha extendido un alto el fuego, el bloqueo naval de EE. UU. a los puertos iraníes persiste, lo que sugiere que los precios elevados y la volatilidad del mercado continuarán.
Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.