Desde los intradía hasta los fondos de cobertura, los inversores vuelven a lanzarse de lleno a las acciones, apostando a que, cuando se trata de conflictos geopolíticos, el presidente Trump siempre se echa atrás.
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Desde los intradía hasta los fondos de cobertura, los inversores vuelven a lanzarse de lleno a las acciones, apostando a que, cuando se trata de conflictos geopolíticos, el presidente Trump siempre se echa atrás.

Los índices bursátiles de EE. UU. han regresado a niveles previos a la guerra, con el S&P 500 borrando una corrección del 7% para alcanzar máximos históricos, mientras los inversores pasan por alto las estancadas conversaciones de paz y el continuo bloqueo del Estrecho de Ormuz. El índice de referencia ha subido más del 12% desde su reciente mínimo el 30 de marzo, impulsado por la creencia de que la Casa Blanca finalmente desescalará el conflicto con Irán para proteger al mercado.
"No somos lo suficientemente inteligentes para saber si eso va a suceder o no, pero me resulta evidente que a los mercados no les preocupa eso en este momento", dijo Matthew McLennan, gestor de cartera en First Eagle Investments.
El repunte ha sido feroz, con cuatro de las cinco mayores ganancias diarias del S&P 500 este año ocurriendo durante la guerra. Tras subir a casi 120 dólares el barril, el crudo Brent ha vuelto a caer por debajo de los 100 dólares, situándose en 98,48 dólares esta semana incluso con las conversaciones de paz en el limbo. Mientras tanto, el Nasdaq Composite, de gran peso tecnológico, está en su racha ganadora más larga desde 1992, y las acciones de transporte, dependientes del combustible, han rebotado en una señal de crecimiento de la producción industrial.
La resiliencia del mercado se atribuye al "trade TACO", la teoría de que "Trump Always Chickens Out" (Trump siempre se echa atrás). Los inversores confían en que la administración ve al mercado como una restricción y hará lo necesario para revertir una venta masiva, incluso si eso significa retractarse de amenazas previas. La próxima prueba de esta teoría será la segunda ronda de conversaciones de paz entre EE. UU. e Irán en Pakistán, que actualmente están en pausa.
## Anatomía de un rally de guerra
La confianza del mercado proviene de un patrón observado durante crisis pasadas bajo la administración Trump, incluida la agitación arancelaria del año pasado. "Esta administración está dispuesta a pivotar cuando el mercado se tambalea", dijo Alonso Munoz, director de inversiones de Hamilton Capital Partners, quien compró decenas de millones en acciones a mediados de marzo. "Simplemente no iban a permitir que este mercado se metiera en problemas".
Esta mentalidad de "comprar en la caída" ha sido adoptada por inversores de todo tipo. Tras los ataques de EE. UU. e Israel el 28 de febrero, una frenética subida del 31% en los precios del petróleo envió al Dow y al Nasdaq a territorio de corrección. Pero para muchos, la caída fue una señal de compra. Danner Drake, un ingeniero civil de 54 años de Alabama, compró por reflejo un ETF apalancado que sigue al Nasdaq-100 cuando vio aparecer la corrección en su pantalla. "No importa por qué baja: la guerra de Irán, el Covid, lo que sea", dijo Drake. "Todas estas veces que el mercado cae, ni siquiera me importa, compro más".
El anuncio inicial de alto el fuego el 8 de abril alimentó un rápido rally de alivio. Los fondos de cobertura que habían apostado contra el mercado deshicieron rápidamente sus posiciones cortas, aumentando la presión compradora. El optimismo se extendió a los mercados internacionales, con el Sensex de India ganando 1,285 puntos en tres sesiones por las esperanzas de precios de crudo más bajos.
## La inflación proyecta una sombra
Sin embargo, algunos analistas advierten que el optimismo del mercado pasa por alto una amenaza crítica: la inflación. Incluso con un posible acuerdo de paz, no es probable que el choque inflacionario del conflicto se disipe rápidamente. El crudo WTI subió un 69% hasta casi 113 dólares el barril antes del alto el fuego, y el promedio nacional de un galón de gasolina regular subió a su ritmo más rápido en 30 años.
"Los ciclos de precios de la energía no son proporcionados", escribió Sean Williams de The Motley Fool. "Los precios de la gasolina suben como un cohete cuando ocurren choques de precios de energía, y suelen caer como una pluma".
Según la herramienta Inflation Nowcasting de la Reserva Federal de Cleveland, se pronostica que la inflación interanual de abril subirá al 3.58%, un salto significativo desde el 2.4% reportado en febrero. Esta inflación persistente podría descarrilar el ciclo de recortes de tipos esperado por la Reserva Federal, un catalizador clave para el rally del mercado al inicio del año. El Rastreador de Probabilidades de Mercado de la Fed de Atlanta muestra ahora una mayor probabilidad de una subida de tipos de interés que de un recorte para junio.
Esta dinámica crea una perspectiva bifurcada para las acciones. Un análisis de UBS identificó a los posibles ganadores de un acuerdo de paz, incluyendo a Southwest Airlines, Procter & Gamble y United Parcel Service, que se beneficiarían de menores costes de combustible y un mayor gasto de los consumidores. Por el contrario, los contratistas de defensa como Lockheed Martin y RTX, junto con los productores de energía como Exxon Mobil y ConocoPhillips, podrían ver cómo se revierten sus ganancias de guerra.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.