El S&P 500 subió a un récord esta semana, ganando un 3 por ciento desde su máximo de octubre, incluso cuando su valoración se volvió paradójicamente más barata en una divergencia de mercado sin precedentes. El ratio precio-beneficio adelantado del índice ha caído de más de 23 veces a 22 veces los beneficios esperados, una fuerte caída que nunca antes había ocurrido mientras las acciones subían.
"El argumento alcista para las acciones de IA es que están pasando de una operación especulativa a una realidad en la que la tecnología genera dinero real", según el informe original. Scott Chronert, jefe de estrategia de renta variable estadounidense de Citigroup, señaló que, sobre una base de precio-beneficio-crecimiento (PEG), las ocho mayores acciones tecnológicas estaban más baratas esta semana que en cualquier momento desde 2013.
La caída de la valoración fue impulsada por una revisión masiva al alza en las expectativas de beneficios para dos sectores distintos. En tecnología, los analistas se apresuraron a descontar la creciente demanda de hardware de inteligencia artificial, mientras que en energía, la guerra en Irán provocó un fuerte aumento en las previsiones de beneficios. El P/E adelantado del S&P 500 cayó por debajo de 20 antes de rebotar a 22, todavía muy por encima del promedio a largo plazo de 16.
Esta dinámica plantea interrogantes sobre la durabilidad del repunte, ya que ambos impulsores de beneficios se consideran temporales. Para los inversores, la pregunta clave es si las acciones que se benefician de estos impulsos puntuales ofrecen un valor genuino o simplemente están aprovechando una ola de expectativas insostenibles que podría dejarlas pareciendo caras en retrospectiva.
Tecnología y energía impulsan la anomalía
El comportamiento inusual del mercado se debe a que las previsiones de beneficios en sectores específicos superan las ganancias de los precios de las acciones. Para las acciones relacionadas con la IA, la narrativa ha pasado de la esperanza especulativa a los beneficios tangibles. Esto queda ilustrado por el fabricante de chips de memoria Micron Technology, que ha visto cómo la estimación media de los analistas para el beneficio por acción de 2027 se quintuplicaba de 19 a 101 dólares desde octubre pasado. Aunque la acción se duplicó con creces, la masiva revisión de beneficios hizo que su ratio P/E cayera en picado.
Una historia similar se desarrolló en el sector energético. El conflicto en Irán hizo que los precios del petróleo se dispararan, lo que llevó a los analistas a elevar las estimaciones de beneficios adelantados a 12 meses para las tres mayores petroleras en aproximadamente un tercio desde febrero. Incluso cuando los precios de las acciones de estas empresas subieron, sus valoraciones cayeron, y el P/E adelantado del sector bajó de 23,8 a 15,6.
Un fundamento frágil
El récord actual del mercado se basa en el supuesto de que estos vientos de cola potentes pero probablemente temporales persistirán. El argumento alcista depende de años de construcción continua de centros de datos para alimentar el auge de la IA, financiado por inversores dispuestos a pasar por alto los costes a corto plazo a cambio de ganancias a largo plazo. El riesgo es que la adopción de la IA decepcione, o que una resolución en el conflicto de Irán haga que los precios del petróleo retrocedan, eliminando un pilar clave de apoyo para los beneficios del sector energético.
La situación hace que el mercado parezca más barato sobre una base adelantada, pero esto puede ser un espejismo. Una desaceleración en la demanda impulsada por la IA o un acuerdo de paz en el Golfo podrían hacer rápidamente que las valoraciones actuales parezcan caras, desencadenando potencialmente una corrección. El camino a seguir del mercado depende de si estos impulsos puntuales pueden transicionar hacia un crecimiento sostenible a largo plazo.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.