Las señales de fortaleza del mercado laboral impulsaron a las acciones a máximos históricos, con el S&P 500 cerrando en 5.450 tras su sexta subida semanal consecutiva, mientras los operadores apuestan a que el sólido crecimiento seguirá impulsando los beneficios corporativos.
"La euforia en Wall Street es palpable, pero se basa en los cimientos de una economía sorprendentemente resistente", dijo un estratega de StoneX, una firma de servicios financieros. "El sólido informe de empleo proporciona cobertura para que los inversores ignoren los riesgos a corto plazo y se centren en el poder de beneficios de las empresas estadounidenses".
El repunte fue impulsado por un aumento de las acciones tecnológicas, con el sector ganando un 2,3 por ciento en la semana. Los semiconductores y las acciones de equipos de semiconductores destacaron, contribuyendo con más del 37 por ciento del aumento total de la capitalización de mercado del S&P 500 desde los mínimos de marzo, según Dow Jones Market Data. En contraste, el sector energético se rezagó, cayendo un 1,2 por ciento mientras los precios del petróleo seguían siendo volátiles.
De cara al futuro, la resistencia del mercado podría ponerse a prueba. Si bien el impulso actual es fuerte, los inversores están atentos a los precios del crudo y a los acontecimientos geopolíticos en torno a la guerra de Irán, lo que podría introducir volatilidad. La pregunta clave es si la fortaleza económica que está impulsando los beneficios también impedirá que la Reserva Federal recorte los tipos, una preocupación que ha llevado el rendimiento del Tesoro a 10 años a un máximo de cuatro semanas.
Para los inversores a largo plazo, los máximos históricos presentan un panorama complejo. Si bien la historia sugiere que comprar en un repunte aún puede ser rentable, la tolerancia al riesgo personal es clave. Para un inversor de 66 años, por ejemplo, una caída del 40 por ciento sería difícil de recuperar. Los asesores financieros suelen sugerir que a esta edad, una cartera con un 50 por ciento en acciones es una postura moderada.
Para mitigar el riesgo, los inversores pueden considerar el promedio de costos en dólares y la diversificación. Los fondos equilibrados o de crecimiento de dividendos, como el Vanguard Wellesley Income Fund (VWINX) o el T. Rowe Price Retirement Balanced Fund (TRRIX), ofrecen exposición a la renta variable al tiempo que incluyen una asignación significativa a valores de renta fija. Estos fondos suelen ser preferidos por inversores conservadores que buscan ingresos y rendimientos moderados.
En última instancia, la decisión de invertir en máximos históricos depende de la situación financiera del individuo, su cronograma y su comodidad con el riesgo. Cuanto menos dependa un inversor de los fondos para los gastos de vida a corto plazo, más riesgo puede asumir razonablemente en busca de mayores rendimientos de las acciones.
Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.