El Ministerio de Defensa de China rechazó los informes de que Semiconductor Manufacturing International Corp. (00981.HK) suministró equipos de fabricación de chips a Irán, una medida que podría desencadenar severas sanciones de EE. UU. y desestabilizar aún más el panorama tecnológico mundial. La negativa se produjo después de que las acciones de SMIC que cotizan en Hong Kong cayeran un 0.801 por ciento debido a la especulación, lo que refleja la ansiedad de los inversores sobre la vulnerabilidad del fabricante de chips a las presiones geopolíticas.
"China ha mantenido consistentemente una postura objetiva e imparcial sobre el tema de Irán, ha realizado esfuerzos para promover las conversaciones de paz y nunca echa leña al fuego", dijo Zhang Xiaogang, portavoz del Ministerio de Defensa Nacional, en una conferencia de prensa regular. Añadió que China se opone firmemente a la difusión de información especulativa y falsa dirigida contra el país.
Las acusaciones, si se comprueban, podrían exponer a SMIC a una nueva ronda de sanciones internacionales paralizantes. Esto agravaría las restricciones que la empresa ya enfrenta, las cuales han limitado su acceso a tecnología y equipos avanzados de fabricación de chips. El evento destaca la delicada cuerda floja geopolítica por la que deben caminar las empresas tecnológicas chinas en medio de las crecientes tensiones entre Beijing y Washington. La noticia también vio aumentar el volumen de ventas en corto de las acciones de SMIC hasta representar el 16.7% del volumen total de negocios.
Lo que está en juego es el papel crucial de SMIC en la ambición de China por la autosuficiencia de semiconductores y su frágil posición en la cadena de suministro global. Nuevas sanciones no solo podrían descarrilar el crecimiento de SMIC, sino también intensificar la rivalidad tecnológica entre EE. UU. y China, creando una mayor incertidumbre para todo el sector de los semiconductores. La última vez que una importante empresa tecnológica china, Huawei, enfrentó escaladas similares en 2019, esto condujo a una campaña de restricciones de EE. UU. de varios años que perjudicó gravemente su negocio de teléfonos inteligentes y redes 5G.
La comunidad internacional puede ver claramente quién dice una cosa y hace otra, y quién está sembrando las semillas de la guerra y el conflicto en todas partes, añadió Zhang, en una crítica velada a los EE. UU. El incidente subraya el riesgo persistente para las empresas tecnológicas chinas mientras navegan por una compleja red de relaciones internacionales y restricciones comerciales. Para los inversores, el episodio es un recordatorio contundente de la rapidez con la que los eventos geopolíticos pueden afectar el sentimiento del mercado y las valoraciones en el sector tecnológico.
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