El proveedor chino de piezas de automóvil Guangxi Shuangying Group Co. se someterá a una revisión de su oferta pública inicial (OPI) el 16 de abril, pero un ratio deuda-activo de casi el 77 por ciento está atrayendo el escrutinio sobre la operación.
La salud financiera de la empresa ha provocado dos rondas de preguntas de la Bolsa de Pekín sobre su riesgo de interrupción del flujo de caja, según los folletos de su oferta.
Shuangying Group reportó 3.740 millones de yuanes en ingresos en 2025, una cifra que la situaría entre las 10 primeras de la bolsa de Pekín, pero su beneficio neto de 131 millones de yuanes para el mismo periodo no entraría en el top 20. El pasivo de la empresa ascendió a 2.720 millones de yuanes frente a solo 579 millones de yuanes en efectivo, con un flujo de caja operativo que se volvió negativo en 2023 y 2024.
Lo que está en juego es una salida a bolsa empañada por una polémica operación en la que la empresa adquirió seis edificios de fábricas de su accionista mayoritario para liquidar una deuda de 156 millones de yuanes. Las propiedades, cuyas valoraciones son ahora profundamente cuestionables, han añadido activos ilíquidos a un balance ya de por sí tenso, agravando los riesgos para los posibles inversores.
Canje de activos bajo escrutinio
La operación se diseñó para resolver una ocupación de fondos no operativos por parte de Shuangying Industrial, una parte vinculada controlada por los controladores reales de Shuangying Group, Yang Ying y Luo Dejiang. Para liquidar la deuda de 156 millones de yuanes, Shuangying Group adquirió una filial propietaria de las seis plantas industriales.
En el momento del acuerdo, en julio de 2023, los activos se valoraron en unos 3.140 yuanes por metro cuadrado. Sin embargo, los listados actuales de propiedades industriales similares en el mismo distrito de Liuzhou muestran precios de salida de tan solo 500 a 970 yuanes por metro cuadrado. Esto sugiere que los 59.200 metros cuadrados de espacio de fábrica pueden valer ahora una fracción de su valor contable en los libros de la empresa.
Aunque el acuerdo equilibró formalmente las cuentas, en la práctica canjeó una cuenta por cobrar por bienes inmuebles ilíquidos cuyo valor de mercado se ha desplomado, sin proporcionar a la empresa el efectivo que tanto necesitaba. Antes de la revisión de la OPI, los accionistas mayoritarios han emitido un nuevo compromiso de que ya no tienen ninguna ocupación de fondos pendiente, una promesa cuya solidez será puesta a prueba por los reguladores.
La revisión de la salida a bolsa el 16 de abril será una prueba crítica para saber si los reguladores aceptarán el alto apalancamiento de la empresa y las polémicas operaciones con partes vinculadas. El resultado podría sentar un precedente sobre cómo se ponderan las cuestiones de gobernanza en futuras salidas a bolsa en la bolsa de Pekín.
Este artículo tiene fines meramente informativos y no constituye asesoramiento en materia de inversión.