Múltiples instalaciones energéticas de Arabia Saudita han suspendido sus operaciones tras una serie de ataques, recortando la capacidad de producción de petróleo del reino en 600.000 barriles por día y aumentando los temores de una crisis mundial de suministro energético. La interrupción golpea el corazón del mayor exportador de petróleo del mundo, amenazando con elevar los precios del crudo mientras los mercados lidian con la inestabilidad geopolítica en curso.
"Los ataques tuvieron como objetivo una estación de bombeo en el oleoducto Este-Oeste, así como las instalaciones de producción de Manifa y Khurais", dijo una fuente del Ministerio de Energía saudita a la agencia estatal de prensa saudita (SPA). El ministerio confirmó el recorte total de la producción y señaló que los incidentes también resultaron en la muerte de un empleado de Saudi Aramco.
Los daños se concentran en centros de producción clave, con una reducción de la producción de 300.000 barriles por día en los campos de Manifa y Khurais, según el informe de la SPA. Los ataques también alcanzaron una estación de bombeo en el crítico oleoducto Este-Oeste, un conducto de 1.200 kilómetros que permite a Arabia Saudita sortear el vulnerable Estrecho de Ormuz y exportar crudo desde sus puertos del Mar Rojo. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) afirmó haber atacado varios objetivos regionales, según un informe de Reuters.
Este corte representa un duro golpe para un sistema energético global ya tensionado por el conflicto. El oleoducto Este-Oeste había sido una vía de salida crucial, desviando alrededor de 7 millones de barriles por día mientras las tensiones cerraban efectivamente el Estrecho de Ormuz. La pérdida de 600.000 bpd de producción saudita, aunque no es catastrófica, tensa el equilibrio entre oferta y demanda y elimina un colchón crítico, lo que probablemente provocará una mayor volatilidad de los precios y alimentará las presiones inflacionarias globales.
Impacto en productos refinados y exportaciones de gas
Los ataques se extendieron más allá de la producción de crudo, impactando activos importantes en el sector downstream y amenazando el suministro de combustibles procesados a los mercados internacionales. Según la fuente del ministerio, la refinería SATORP en Jubail, la refinería SAMREF en Yanbu, la refinería de Ras Tanura y una instalación en Riad se vieron afectadas.
Además, un incendio en la planta de procesamiento de gas de Ju'aymah ha afectado la exportación de gas licuado de petróleo (GLP) y líquidos de gas natural (LGN), materias primas clave para la industria petroquímica. La interrupción simultánea de las exportaciones de crudo y productos refinados amplifica el impacto del evento en las cadenas de suministro globales y la seguridad energética de las naciones consumidoras. El momento del ataque, ocurrido apenas unas horas después de que se anunciara un alto el fuego en el conflicto más amplio de Oriente Medio, complica los esfuerzos diplomáticos e inyecta nueva incertidumbre en el mercado.
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