La carrera por cubrir el globo con internet satelital se está acelerando, y los proveedores de componentes pronostican un aumento de 20 veces en el número de suscriptores, lo que podría remodelar la conectividad global y crear un mercado de miles de millones de dólares en el proceso.
El mercado de internet en órbita terrestre baja (LEO), actualmente dominado por Starlink de SpaceX, está preparado para un crecimiento explosivo a medida que gigantes como Amazon entran en la contienda, según el proveedor de chips STMicroelectronics. "El número de suscriptores de LEO podría superar los 200 millones para 2030, frente a los cerca de 10 millones actuales", afirmó el presidente de STMicroelectronics, Remi El-Ouazzane, en una reciente presentación ante inversores, señalando una expansión masiva del mercado potencial. Este crecimiento se sustenta en una reducción drástica de los costes del hardware para el usuario, transformando el servicio de una oferta de nicho costosa en un producto para el mercado de masas.
En el centro de la batalla se encuentran Starlink de SpaceX y la naciente constelación Amazon Leo de Amazon. Starlink ya cuenta con más de 10 millones de usuarios activos y está expandiendo su red con lanzamientos frecuentes; 44 de sus 55 misiones Falcon 9 en 2026 se han dedicado al proyecto. Amazon comenzó el despliegue a gran escala de su constelación prevista de 3.000 satélites en abril de 2025, con más de 80 lanzamientos planeados para poner en marcha su servicio. El crecimiento proyectado del mercado de 10 millones a 200 millones de usuarios para 2030 representa una oportunidad de ingresos de casi 3.000 millones de dólares solo para proveedores clave de componentes como STMicroelectronics, frente a los 650 millones de dólares del año pasado.
Esta competencia por los cielos no se trata solo de proporcionar banda ancha a zonas remotas; es una construcción de infraestructura de alto riesgo con importantes implicaciones geopolíticas y financieras. La empresa que pueda desplegar y operar su red de la manera más eficiente podrá capturar una cuota dominante de un mercado que se prevé conectará a cientos de millones de personas. Para los inversores, la carrera afecta no solo a los actores principales como Amazon, sino también a la vasta cadena de suministro de fabricantes de chips, proveedores de lanzamientos y fabricantes de hardware que impulsan la expansión.
La economía de la órbita
Un factor crítico que permite este impulso hacia el mercado de masas es el desplome del coste de los terminales de usuario, o antenas satelitales. SpaceX fabricaba originalmente sus antenas Starlink a un coste de hasta 3.000 dólares por unidad, reduciéndolo posteriormente a 1.300 dólares. Hoy en día, socios como STMicroelectronics, que codiseña y suministra componentes personalizados, incluido su chip STM32 para las antenas, han ayudado a reducir el coste de sus piezas a "unas pocas decenas de dólares estadounidenses por terminal de usuario", según El-Ouazzane. Esto ha permitido a SpaceX ofrecer el hardware como alquiler gratuito en algunos mercados, reduciendo drásticamente la barrera de entrada para los consumidores. Se espera que Amazon siga una estrategia similar para competir en precio y acelerar la adopción de su servicio Amazon Leo.
Más allá de la banda ancha
La infraestructura LEO tiene aplicaciones de doble uso que se extienden más allá de la banda ancha de consumo. SpaceX también está lanzando activamente satélites para la Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO) de EE. UU., la agencia que opera los satélites espía del país. Un lanzamiento reciente del Falcon 9, designado NROL-172, fue la misión número 13 para construir la nueva "arquitectura proliferada" de la NRO, una red de satélites construida por SpaceX y Northrop Grumman. Si bien las capacidades de estos satélites gubernamentales son secretas, el uso de proveedores comerciales de lanzamientos y constructores de satélites destaca la importancia estratégica del ecosistema LEO para la seguridad nacional, añadiendo otra dimensión a la intensa competencia.
Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.