Un ataque con drones ucranianos ha paralizado la cuarta refinería de petróleo más grande de Rusia, forzando el cierre de una unidad que procesa 190.000 barriles diarios y escalando una campaña destinada a asfixiar los ingresos energéticos de Moscú.
Un ataque con drones ucranianos ha paralizado la cuarta refinería de petróleo más grande de Rusia, forzando el cierre de una unidad que procesa 190.000 barriles diarios y escalando una campaña destinada a asfixiar los ingresos energéticos de Moscú.

Un ataque con drones ucranianos contra la refinería de petróleo rusa NORSI ha obligado al cierre de su unidad principal de destilación de crudo (CDU), eliminando unos 190.000 barriles diarios de capacidad de procesamiento y asestando un golpe significativo a la infraestructura de producción de combustible del país. El ataque a la instalación, situada a 450 kilómetros (280 millas) al este de Moscú, es el último de una serie de ataques cada vez más intensos contra el vital sector energético de Rusia.
"Los objetivos clave son las refinerías de petróleo rusas, las instalaciones de almacenamiento y otras infraestructuras vinculadas a estos ingresos petroleros", afirmó el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, en una publicación en las redes sociales, confirmando la estrategia del país. El estado mayor de Ucrania declaró que había atacado la refinería propiedad de Lukoil cerca de Kstovo, en la región de Nizhny Novgorod.
El cierre de la unidad CDU-6 en NORSI, el segundo mayor productor de gasolina de Rusia, tendrá un fuerte impacto en la producción de la refinería. La unidad representa aproximadamente el 53% de la capacidad total de procesamiento anual de la planta, de 16 millones de toneladas métricas, o unos 320.000 barriles diarios. Dos fuentes de la industria con conocimiento directo de la situación confirmaron el cierre a Reuters.
Este ataque aumenta la presión sobre el mercado nacional de combustible de Rusia y su capacidad para financiar su esfuerzo bélico mediante exportaciones de energía. La campaña de ataques con drones de largo alcance pone de relieve la creciente capacidad tecnológica de Ucrania para llegar a lo más profundo del territorio ruso, interrumpiendo infraestructuras económicas críticas y desafiando la narrativa del Kremlin de que el conflicto no afecta a los civiles rusos.
### Una campaña en expansión
El ataque a NORSI no es un incidente aislado, sino que forma parte de un esfuerzo coordinado más amplio. Según el comandante de las fuerzas de drones ucranianas, Robert Brovdi, fue la undécima refinería de petróleo rusa atacada por Ucrania durante mayo. Apenas un día antes, drones ucranianos atacaron la refinería de Syzran, a más de 800 kilómetros de la frontera ucraniana, provocando un gran incendio.
Estos ataques han obligado a prácticamente todas las refinerías importantes del centro de Rusia a detener o reducir su producción, según informes de Reuters. El impacto acumulado de estos ataques representa una amenaza significativa para el suministro de productos refinados de Rusia, lo que podría obligar al segundo exportador mundial de petróleo a aumentar sus propias importaciones de productos. Si bien el impacto inmediato en los precios mundiales del crudo fue moderado, la continua interrupción de la capacidad de refinación rusa introduce un nuevo elemento de riesgo por el lado de la oferta que podría ejercer presión al alza sobre los futuros del Brent y el WTI si los cortes se prolongan.
Los ataques demuestran un cambio estratégico, con Ucrania aprovechando drones de largo alcance producidos en el país para degradar las capacidades económicas y militares de Rusia. Mientras ambos bandos intercambian bombardeos masivos de drones, los ataques a la infraestructura petrolera cumplen un doble propósito para Kiev: disminuir los flujos de ingresos de Moscú y crear desafíos logísticos para el ejército ruso al complicar el suministro de combustible.
Este artículo tiene fines informativos únicamente y no constituye asesoramiento de inversión.