Rocket Lab Corporation (Nasdaq: RKLB) se aseguró un contrato de 90 millones de dólares de la Fuerza Espacial de EE. UU. para construir dos satélites geoestacionarios, una expansión estratégica hacia una órbita más alta que desafía el panorama industrial espacial actual. El acuerdo marca el primer programa de producción en GEO de la compañía, impulsando su modelo de integración vertical hacia un régimen orbital nuevo y exigente.
"Este contrato hace que el programa Heimdall pase de la creación de prototipos de carga útil a la entrega de vehículos espaciales operativos", afirmó la empresa en un comunicado de prensa. Rocket Lab actuará como contratista principal, encargándose de todo, desde el diseño y la fabricación hasta la integración del lanzamiento y las operaciones en órbita durante un máximo de cinco años.
Los dos satélites se construirán sobre la plataforma Lightning de Rocket Lab, que ya está en producción para constelaciones comerciales y de seguridad nacional, pero adaptada al entorno térmico y de radiación más severo de la órbita GEO. El contrato incluye la integración de las cargas útiles ópticas de conciencia del dominio espacial (SDA) Heimdall, producidas por el grupo interno Rocket Lab Optical Systems, formado a partir de la adquisición de GEOST en 2025.
Para los inversores, el contrato proporciona un flujo de ingresos concreto y valida la estrategia de integración vertical de la empresa, desde los componentes hasta las naves espaciales. Sin embargo, la acción cotiza a un múltiplo especulativo de 74 veces los ingresos proyectados, según datos de Seeking Alpha, y el éxito de su próximo cohete Neutron es un factor crítico y no probado. Si bien este contrato de 90 millones de dólares fortalece una cartera de pedidos récord de 2.200 millones de dólares, también aumenta las apuestas para una empresa que compite en un sector dominado por gigantes como SpaceX.
Este artículo tiene fines informativos únicamente y no constituye asesoramiento de inversión.