El patrimonio neto de la cofundadora de Poppi, Allison Ellsworth, se disparó a cientos de millones después de que PepsiCo adquiriera la marca viral de refrescos prebióticos por 1.950 millones de dólares el año pasado, un acuerdo que subraya la apuesta del gigante de las bebidas por las categorías de bebidas más saludables. La adquisición convirtió a Ellsworth y a su marido, de emprendedores que dependían del crédito, en centimillonarios, lo que supuso un hito de riqueza impulsado por el floreciente mercado de las bebidas funcionales.
"¿Qué sentido tiene tener todo este dinero si no podemos divertirnos con él?", dijo Ellsworth en una entrevista con The Wall Street Journal. Su viaje, desde un préstamo con garantía hipotecaria hasta una fortuna de nueve cifras, resume la naturaleza de alto riesgo y alta recompensa del emprendimiento de marcas de consumo.
La transacción, valorada en 1.950 millones de dólares, supuso que PepsiCo tomara la propiedad total de la marca que ganó seguidores de culto por sus bebidas a base de vinagre de sidra de manzana. Aunque no se reveló el reparto exacto del capital, el acuerdo convirtió a Ellsworth y a su marido en centimillonarios. El precio de venta refleja una prima sustancial sobre la empresa, que previamente había recaudado capital en "Shark Tank" y contaba con el respaldo del inversor Rohan Oza.
La adquisición es un movimiento estratégico para PepsiCo, diversificando su cartera fuera de los refrescos azucarados tradicionales hacia el mercado de bebidas funcionales en rápida expansión. Esta tendencia ha llevado a las grandes corporaciones de bebidas a pagar altos múltiplos por marcas que resuenan entre los consumidores millennials y de la Generación Z preocupados por la salud. Para Ellsworth, la salida supone una ganancia financiera masiva tras una década construyendo la empresa, un periodo que describe como "caos".