(Bloomberg) -- Oracle está respaldando un nuevo campus de centros de datos de 16.000 millones de dólares en Michigan, una inversión masiva que subraya la escalada de capital necesaria para que los proveedores de la nube satisfagan la insaciable demanda de computación impulsada por la inteligencia artificial.
“No hay duda de que los sectores privado y público pueden agregarse valor mutuamente cuando se trata de resolver problemas de capacidad en torno a los centros de datos”, dijo Deanna Malatesta, profesora de la Escuela O’Neill de Asuntos Públicos y Ambientales de la Universidad de Indiana, en una entrevista reciente sobre asociaciones público-privadas. “El desafío es que la naturaleza transaccional de los contratos que se utilizan a menudo no es adecuada para el propósito”.
El desarrollador de centros de datos Related Digital anunció el viernes que aseguró el paquete de financiación para el campus en Saline Township, Michigan, según un informe de Reuters. La financiación incluye capital de Related Digital y fondos afiliados al gigante del capital privado Blackstone, con fondos gestionados por PIMCO que anclan la deuda a largo plazo. Está previsto que el campus tenga una capacidad de más de 1 gigavatio, una escala necesaria para el entrenamiento de modelos de IA a gran escala.
La inversión es fundamental para Oracle (ORCL) en su carrera por competir con rivales de hiperescala como Amazon Web Services, Microsoft y Google en el lucrativo mercado de infraestructura de IA. Sin embargo, estos proyectos masivos se enfrentan cada vez más a vientos legales y comunitarios en contra. En Ohio, la expansión de los centros de datos se ha citado como un factor clave en el aumento del 23% en las facturas de electricidad residencial entre mediados de 2024 y mediados de 2025. En otros lugares, xAI de Elon Musk se ha enfrentado a demandas federales por presuntas violaciones de la Ley de Aire Limpio al operar turbinas de gas sin los permisos adecuados en sus sitios de centros de datos.
Estos desafíos están obligando a reevaluar cómo se estructuran tales acuerdos. Expertos como Carolyn Heinrich y Deanna Malatesta, coautoras de “Contracting for Public Value”, abogan por un cambio de los contratos transaccionales rígidos hacia “contratos relacionales formales” más flexibles. Este enfoque incorpora resultados compartidos y estructuras de gobernanza para navegar mejor por las complejidades a largo plazo del uso de la energía, el impacto ambiental y los beneficios económicos. Para los inversores en firmas como Oracle y Blackstone (BX), esto significa factorizar no solo el inmenso potencial del auge de la IA, sino también los crecientes riesgos operativos y regulatorios asociados con la construcción de su base.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.