Los precios mundiales del petróleo registraron su mayor caída en un solo día desde la Guerra del Golfo de 1991, después de que EE. UU. e Irán acordaran un alto el fuego condicional de dos semanas, lo que alivió el temor a una interrupción prolongada de los suministros energéticos procedentes de Oriente Próximo.
"Acepto suspender los bombardeos y ataques a Irán por un periodo de dos semanas... sujeto a que la República Islámica de Irán acepte la APERTURA COMPLETA, INMEDIATA y SEGURA del Estrecho de Ormuz", afirmó el expresidente Donald Trump en una publicación en redes sociales. La posible desescalada hizo que los activos de riesgo se dispararan: los futuros del S&P 500 subieron más de un 2,5% y los futuros del Dow Jones repuntaron 1.000 puntos.
El precio del crudo Brent, referencia mundial, se desplomó aproximadamente un 16% para cotizar a 92,30 dólares el baril, mientras que el crudo West Texas Intermediate (WTI) cayó en un margen similar hasta situarse en torno a los 93,80 dólares. Antes del anuncio, el WTI había llegado a cotizar a 117 dólares durante la jornada. La tendencia a la baja también se reflejó en los productos refinados, con fuertes caídas en los futuros de la gasolina y el gasóleo de calefacción.
El núcleo del acuerdo depende de la reapertura del Estrecho de Ormuz, una vía navegable que gestiona más de una cuarta parte del comercio mundial de petróleo por mar. Su cierre efectivo desde que comenzó el conflicto a finales de febrero ha retirado millones de barriles del mercado, lo que ha llevado al Dated Brent, una referencia para los barriles físicos, a un máximo histórico de 144,42 dólares, según S&P Global Energy Platts. La interrupción llevó a los productores del Golfo, incluidos Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, a paralizar colectivamente 7,5 millones de barriles diarios de producción en marzo.
Reacción del mercado y opinión de los analistas
El repentino alto el fuego cogió por sorpresa a muchos operadores, lo que provocó una rápida retirada de las primas de riesgo geopolítico que se habían incorporado a los precios de la energía. "Era probable que Trump se mostrara cauteloso ante la posibilidad de dejar que los precios de la energía 'se dispararan' al intensificar el conflicto", señaló Xavier Smith, de la firma de investigación de mercados AlphaSense, quien apuntó que ello podría haber provocado una "herida económica autoinfligida".
Sin embargo, persiste el escepticismo sobre la longevidad y eficacia de la tregua. En respuesta al anuncio, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Seyed Araghchi, declaró que el paso seguro sería posible "mediante la coordinación con las Fuerzas Armadas de Irán y con la debida consideración de las limitaciones técnicas", lo que plantea dudas sobre si se concederá el paso sin restricciones.
Esta incertidumbre fue compartida por Patrick De Haan, analista de GasBuddy, quien escribió que un alto el fuego de dos semanas probablemente signifique "otras dos semanas de statu quo y casi nada pasando por el Estrecho, lo que probablemente seguirá empujando al alza los precios del petróleo, la gasolina, el diésel y el combustible para aviones".
A pesar del desplome, tanto el Brent como el WTI se mantienen muy por encima del nivel de unos 73 dólares por barril registrado antes de que comenzara el conflicto, lo que sugiere que el mercado no está descontando totalmente una vuelta a la normalidad. Los próximos días serán críticos para evaluar si los operadores de petroleros tienen la confianza suficiente para reanudar los viajes a través del estrecho, lo que determinará el impacto real en el suministro y los precios mundiales.
Este artículo tiene fines puramente informativos y no constituye asesoramiento de inversión.