El optimismo de los inversores duró poco, ya que los precios del petróleo revirtieron sus fuertes caídas y las acciones asiáticas bajaron tras los indicios de tensión en el acuerdo de alto el fuego entre EE. UU. e Irán.
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El optimismo de los inversores duró poco, ya que los precios del petróleo revirtieron sus fuertes caídas y las acciones asiáticas bajaron tras los indicios de tensión en el acuerdo de alto el fuego entre EE. UU. e Irán.

El repunte de los precios del petróleo y el retroceso de las bolsas asiáticas marcaron el fin de un breve rally de alivio, mientras los inversores reevaluaban la durabilidad de un frágil alto el fuego de dos semanas entre EE. UU. e Irán.
"Más allá de la región, las economías seguirán lidiando con precios de la energía que se mantienen por encima de los niveles anteriores a la guerra, un panorama incierto y las implicaciones económicas derivadas de las últimas seis semanas de guerra", afirmó en X Mohamed El-Erian, ex co-CIO de PIMCO, advirtiendo a los inversores que no se confíen demasiado.
Este giro se produce apenas un día después de que los mercados globales se dispararan tras el anuncio inicial del alto el fuego. El crudo de referencia estadounidense subió un 3,1% hasta los 97,30 dólares el barril el jueves, tras desplomarse un 18% hasta situarse en torno a los 91 dólares en la sesión anterior. El rally del día previo vio al Promedio Industrial Dow Jones avanzar más de 1300 puntos, mientras que el S&P 500 saltó un 2%.
La principal preocupación de los inversores ha sido que el encarecimiento del petróleo alimente la inflación, complicando las perspectivas de la política de los bancos centrales y elevando los riesgos de recesión. La rápida reversión del mercado demuestra que, hasta que el conflicto se resuelva definitivamente, el riesgo geopolítico seguirá impulsando la volatilidad, siendo la reapertura del Estrecho de Ormuz un paso siguiente crítico e incierto.
El alto el fuego, anunciado por el presidente Donald Trump apenas 90 minutos antes de su propia fecha límite, había provocado inicialmente un desmantelamiento masivo de posiciones defensivas. El crudo Brent, la referencia internacional, se desplomó un 13%, y el rendimiento del Tesoro estadounidense a 10 años cayó nueve puntos básicos hasta el 4,25%, al enfriarse momentáneamente los temores inflacionistas.
Sin embargo, el escepticismo sobre los términos y la longevidad del acuerdo no tardó en aparecer. Marko Kolanovic, ex estratega jefe de renta variable de JPMorgan, escribió en X que "las cosas no cuadran" y que las condiciones de Irán para el alto el fuego, según se ha informado, nunca serían aceptadas por EE. UU. y sus aliados.
Los analistas destacaron el carácter condicional del acuerdo, que depende de la reapertura segura y completa del Estrecho de Ormuz, un paso crítico para los envíos mundiales de petróleo. "Se especula con que Irán podría exigir un pago por cada barco o petrolero que quiera realizar el trayecto", dijo David Morrison, analista senior de mercados de TradeNation. "La gran pregunta entonces sería si el presidente Trump consideraría este un acuerdo aceptable".
Este artículo es meramente informativo y no constituye asesoramiento de inversión.