(Bloomberg) -- Los precios del petróleo subieron más de un 2% en las primeras operaciones, revirtiendo una semana de descensos después de que un nuevo ataque contra un buque comercial cerca del Estrecho de Ormuz reavivara los temores de una interrupción prolongada en uno de los puntos de estrangulamiento energético más críticos del mundo. El incidente eclipsó de inmediato el reciente optimismo en torno a un posible avance diplomático entre Estados Unidos e Irán.
La oficina de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido informó el 18 de abril que dos lanchas cañoneras del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) se acercaron a un petrolero y abrieron fuego, según una declaración del capitán del buque. Se informó que el petrolero y su tripulación están a salvo, pero el ataque marca una escalada significativa tras una breve pausa.
La acción hostil representa un cambio brusco respecto a apenas un día antes. El viernes, los futuros del crudo Brent habían cerrado por debajo de la marca clave de los 100 dólares, a 98,78 dólares el barril, mientras que el crudo West Texas Intermediate de EE. UU. cotizaba a 93,80 dólares. Los precios habían estado cayendo por los informes de un alto el fuego de 10 días entre Israel y Líbano y los comentarios del presidente de EE. UU., Donald Trump, sugiriendo que un acuerdo con Irán estaba "muy cerca", lo que espoleó las esperanzas de que el Estrecho de Ormuz pudiera reabrir pronto.
Lo que está en juego es el flujo de aproximadamente 13 millones de barriles de petróleo por día que los analistas de ING estiman que ha sido bloqueado por el cierre del estrecho durante siete semanas. El nuevo ataque pone en serio compromiso cualquier cronograma para reanudar el tráfico normal de petroleros y sugiere que el riesgo geopolítico continuará añadiendo una prima significativa a los precios del crudo, amenazando con deshacer la reciente caída por debajo de los 100 dólares por barril que siguió a un aumento récord del 50% en los precios en marzo.
La reacción de vaivén del mercado pone de relieve la extrema sensibilidad de los mercados energéticos ante la volátil situación en el Golfo. Antes del ataque, los operadores estaban descontando una mayor probabilidad de una resolución diplomática. Según los informes, los negociadores estadounidenses e iraníes buscaban un memorando temporal para evitar el retorno al conflicto. Sin embargo, el enfrentamiento directo del IRGC con un petrolero comercial desafía la narrativa de que las tensiones se estaban relajando.
Es probable que el ataque provoque un aumento en los costes de transporte y seguros para cualquier buque que considere el tránsito por la región, lo que añade más presión inflacionaria a la economía mundial. El movimiento también está provocando una huida hacia activos refugio, y se espera que el oro y el dólar estadounidense vean un aumento en la demanda a medida que los inversores se retiran de los activos de mayor riesgo. El suceso pone de nuevo el foco en la sostenibilidad de los inventarios mundiales de petróleo y en la capacidad de otros productores para compensar la interrupción prolongada.
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