La industria mundial del petróleo y el gas está dejando que se desvanezca en el aire suficiente gas natural como para abastecer a tres grandes economías durante un año, según la Agencia Internacional de la Energía.
La industria mundial del petróleo y el gas pierde anualmente 270.000 millones de metros cúbicos de gas natural a través de fugas y la quema intencionada en antorcha, una cifra asombrosa que supera el volumen total de gas enviado a través del Estrecho de Ormuz en 2025 y conlleva importantes consecuencias climáticas. Este inmenso desperdicio ejerce una presión al alza sobre los precios de la energía para los consumidores de todo el mundo, al tiempo que libera potentes gases de efecto invernadero a la atmósfera.
"Al tratar el desperdicio de metano con la misma gravedad que un incendio o un reventón, la industria puede eliminar una responsabilidad importante, abordando las necesidades energéticas inmediatas del mundo de manera eficiente y responsable", dijo Fred Krupp, presidente del Environmental Defense Fund, en un reciente artículo de opinión del Wall Street Journal que analiza los hallazgos de la AIE.
El desperdicio comprende 120.000 millones de metros cúbicos de metano procedentes de fugas y liberaciones intencionadas, y otros 150.000 millones de metros cúbicos quemados en antorcha, informa la AIE. Este gas perdido, principalmente metano, tiene más de 80 veces el poder de calentamiento del dióxido de carbono en un periodo de 20 años. La agencia estima que el 70 por ciento de estas emisiones son evitables con la tecnología actual, y más de la mitad de esas reducciones son posibles sin coste neto porque el valor del gas capturado compensaría el gasto.
Esta ineficiencia masiva actúa como un impuesto oculto para los consumidores globales a través de precios de energía más altos, al tiempo que acelera el cambio climático. La creciente presión de los inversores y reguladores está impulsando ahora la adopción de soluciones sencillas, desbloqueando potencialmente una nueva fuente de ingresos para los productores y mejorando la seguridad energética global.
Un problema con solución
Las soluciones para frenar este desperdicio no son tecnológicamente complejas ni prohibitivamente caras. Según la AIE, los arreglos son sencillos e incluyen apretar válvulas, cerrar escotillas, reemplazar equipos desgastados y defectuosos, y terminar con la práctica rutinaria de la quema en antorcha que no sea de emergencia. En muchos casos, el capital requerido es modesto y el gas capturado proporciona un retorno de la inversión que compensa rápidamente los costes iniciales.
Esta visión se apoya en el hecho de que más de la mitad de las reducciones potenciales podrían lograrse con un coste neto de cero. Para los productores de petróleo y gas, esto representa ingresos perdidos que se ventilan directamente a la atmósfera. Tratar este desperdicio como un fallo operativo en lugar de un coste aceptable del negocio es el primer paso hacia la solución del problema.
Los inversores aumentan la presión
Una coalición cada vez mayor de inversores e instituciones multilaterales está interviniendo para acelerar estos cambios. En una reciente reunión del Grupo de los Siete, gigantes financieros como Nordea Asset Management y Pimco pidieron políticas gubernamentales claras sobre el metano y que se despliegue capital para financiar proyectos de mitigación.
El Banco Mundial también ha tomado medidas, aprobando recientemente una subvención de 10,6 millones de dólares para la compañía nacional de petróleo de Uzbekistán para reparar fugas en su envejecida red de transmisión de gas. Esto señala una tendencia más amplia en la que la financiación de proyectos energéticos está cada vez más ligada a planes creíbles de mitigación de emisiones. El consenso alcanzado en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2023 solidificó aún más la expectativa global de que las empresas y los países deben medir y reducir rigurosamente su huella de metano.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.