Un investigador de StarkWare ha presentado un método para transacciones de Bitcoin resistentes a la computación cuántica que funciona hoy en día en la red principal, pero con un coste estimado de hasta $200 por transacción.
En un artículo publicado esta semana, el investigador Avihu Levy describió el esquema "Quantum Safe Bitcoin" (QSB), que funciona íntegramente bajo las reglas de consenso existentes de Bitcoin sin requerir una actualización del protocolo.
El sistema sustituye las firmas ECDSA estándar de Bitcoin por pruebas basadas en hash. Este cambio en la seguridad requiere una computación masiva mediante GPU fuera de la cadena, lo que eleva los costes a entre $75 y $200, muy por encima de la comisión media actual por transacción, que es de unos 33 centavos de dólar, según datos de yCharts.
Levy plantea este esquema de alto coste como una "medida de último recurso" para defenderse de una amenaza repentina de la computación cuántica, proporcionando un respaldo de emergencia mientras soluciones más permanentes como la propuesta BIP-360 siguen a años de su posible activación.
Cómo funciona QSB
QSB rediseña la seguridad de las transacciones basándose en pruebas de hash, que se consideran resistentes a los tipos de ataques de ordenadores cuánticos que podrían romper las firmas digitales actuales. En lugar de firmar una transacción con una clave privada, el usuario genera una "huella digital" matemática única de los datos. Aunque esto evita las vulnerabilidades de la criptografía de clave pública, es computacionalmente intensivo y requiere buscar entre miles de millones de candidatos para generar una transacción válida. Es probable que este proceso se externalice a hardware de GPU especializado.
Límites prácticos y soluciones a largo plazo
El método QSB conlleva importantes obstáculos prácticos. Las transacciones son complejas de crear y probablemente tendrían que enviarse directamente a los mineros, saltándose la mempool normal. Además, no son compatibles con soluciones de capa 2 como la Lightning Network. Esto contrasta con el BIP-360 propuesto, que pretende integrar la criptografía resistente al cuanto a nivel de protocolo mediante un soft fork. Aunque el BIP-360 se considera la solución a largo plazo más escalable, su calendario de activación es incierto y podría tardar años, de forma similar al trayecto de siete años para la actualización Taproot. QSB ofrece una alternativa inmediata, aunque costosa, si la amenaza cuántica se materializa antes de lo previsto.
Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento financiero.