Un conflicto en Oriente Medio está perturbando gravemente el comercio mundial, obligando a las mercancías a tomar rutas más largas y costosas que amenazan con crear escasez de bienes críticos, desde medicinas hasta productos electrónicos, y plantean dudas sobre la seguridad energética en Asia.
“La escasez de medicamentos podría aparecer en solo unas semanas”, dijo Mark Samuels, director ejecutivo de Medicines UK, a The Guardian, destacando el limitado margen en la cadena de suministro.
La interrupción ha forzado un desvío generalizado del transporte marítimo y aéreo. El cierre del estrecho de Ormuz y los riesgos en el Mar Rojo han obligado a la mayoría de las principales líneas de contenedores a desviar los envíos por el extremo sur de África, lo que añade aproximadamente entre 10 y 20 días a los tiempos de viaje. Esto ha elevado las tarifas de flete de contenedores un 28 % en el último mes. El flete aéreo se ha visto afectado de manera similar, con los transportistas evitando el espacio aéreo iraní, lo que ha provocado aumentos de tarifas de hasta el 70 % en las rutas clave Asia-Europa, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).
Las consecuencias son particularmente agudas para las cadenas de suministro que dependen de una entrega precisa y puntual. Esto incluye los productos farmacéuticos, que a menudo son de alto valor y requieren una regulación de temperatura estrictamente controlada, lo que dificulta asegurar un transporte alternativo. La interrupción afecta a los principales productores de medicamentos, como la India, que exporta una gran parte de sus medicamentos genéricos a Europa y EE. UU. a través de Oriente Medio. Los distribuidores suelen mantener solo de seis a ocho semanas de stock, lo que significa que los retrasos sostenidos podrían provocar escasez.
El conflicto pone de manifiesto la vulnerabilidad de los corredores logísticos mundiales que pueden convertirse rápidamente en cuellos de botella. El estrecho de Ormuz, por el que pasa alrededor del 80 % del suministro de petróleo de Asia, es una arteria crítica para la economía global. La interrupción también está afectando el suministro de derivados petroquímicos como el metanol y el etileno, que se utilizan para producir analgésicos, antibióticos y vacunas. Otros materiales esenciales, como el helio para los escáneres de resonancia magnética y los plásticos para las bolsas de suero, también están en riesgo.
Para los aliados de EE. UU. en Asia, la crisis está agravando las dudas existentes sobre las garantías de seguridad a largo plazo, lo que impulsa un cambio estratégico hacia una mayor autosuficiencia y posturas de defensa más sólidas. La fuerte dependencia de la región de la energía de Oriente Medio, combinada con los límites percibidos del alcance militar de EE. UU., está creando un nuevo cálculo geopolítico. Esto podría provocar una mayor volatilidad en los precios de la energía y beneficiar a las acciones del sector de la defensa en países como Japón y Corea del Sur.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.