La declaración de Moscú de que la cooperación con Occidente es "cosa del pasado" ha puesto a los mercados mundiales en alerta máxima, reavivando los temores de un conflicto más amplio y su impacto en el suministro energético.
El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergey Lavrov, afirmó que la perspectiva de cooperación con Occidente ha terminado, añadiendo que se ha "declarado abiertamente la guerra" y haciendo que los futuros del crudo Brent subieran más de un 1% hasta los 88,50 dólares por barril el 24 de abril.
Lavrov, hablando ante directivos de organizaciones no gubernamentales, dijo que "mandos militares en Bélgica o Alemania han declarado que se están preparando para la guerra con Rusia, y Ucrania les está ayudando a ganar tiempo", según informes de los medios estatales.
Los comentarios desencadenaron una huida hacia la seguridad en los mercados: el oro subió un 0,8% hasta los 2.340 dólares por onza y el índice del dólar estadounidense (DXY) se fortaleció un 0,2% frente a una cesta de divisas principales. Por el contrario, los futuros de la renta variable europea apuntaban a una apertura a la baja, con los futuros del STOXX 600 cayendo un 0,5% mientras los inversores sopesaban el aumento del riesgo geopolítico.
La escalada de la retórica amenaza con desestabilizar aún más los mercados energéticos, que siguen siendo sensibles a cualquier posible interrupción derivada del conflicto. La última vez que Rusia tomó medidas directas que afectaron a los flujos de energía a mediados de 2022, los precios del gas natural en Europa se dispararon más de un 200%, lo que subraya las graves repercusiones económicas del enfrentamiento.
Cielos tensos sobre Europa
Los comentarios del ministro de Exteriores se producen en un entorno ya de por sí tenso. El 22 de abril, seis Estados miembros de la OTAN enviaron aviones de combate para escoltar a dos bombarderos rusos Tu-22M3 sobre el Mar Báltico, según The Associated Press. Aunque este tipo de encuentros se han vuelto más frecuentes, subrayan el entorno de alta tensión entre las dos potencias, donde cualquier error de cálculo podría conducir a una confrontación directa. Un comandante de ala aérea francesa describió la dinámica como un juego del "gato y el gato", en el que ambas partes evalúan constantemente la postura militar de la otra.
El mercado se prepara para un choque de oferta
Los analistas están descontando ahora una mayor prima de riesgo geopolítico para el petróleo y el gas. La principal preocupación es la posibilidad de una interrupción de las exportaciones energéticas rusas restantes, que podría verse desencadenada por nuevas sanciones o una acción militar directa. Aunque Europa se ha desvinculado significativamente del gas ruso, Rusia sigue exportando una cantidad importante de petróleo crudo. Una pérdida repentina de este suministro, incluso parcial, podría situar los precios del petróleo muy por encima de los 100 dólares el barril, según los analistas de Goldman Sachs en una nota reciente. Esto complicaría el panorama de la inflación para los bancos centrales, retrasando potencialmente los recortes de los tipos de interés previstos en Occidente.
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