El Buró de Competencia de Canadá ha desafiado la propuesta de adquisición por parte de Keyera Corp. del negocio de líquidos de gas natural (LGN) en Canadá de Plains All American Pipeline por 3.700 millones de dólares, argumentando que el acuerdo dañaría gravemente la competencia en un centro energético crítico y provocando que las acciones de Keyera cayeran más del 7%.
"El aumento del poder de mercado permitiría a Keyera subir los precios para los productores, reducir las opciones y ofrecer peores condiciones contractuales", afirmaron los abogados de la oficina en una presentación ante el Tribunal de Competencia, el organismo judicial antimonopolio de Canadá.
El acuerdo, anunciado en junio del año pasado, consolidaría el número de proveedores principales de servicios de LGN en el centro de Fort Saskatchewan, Alberta, de tres a dos, dejando solo a Keyera y Pembina Pipeline Corp. Tras el anuncio del Buró, las acciones de Keyera cayeron más del 7% en la Bolsa de Valores de Toronto, su mayor caída en un solo día en más de cinco años, mientras que las acciones de Plains All American se mantuvieron estables en el Nasdaq.
El desafío introduce una incertidumbre significativa para un acuerdo que Keyera esperaba cerrar este mes y refleja un impulso más amplio de los legisladores canadienses para una aplicación más rigurosa de las leyes antimonopolio. El futuro fallo del Tribunal de Competencia podría obligar a Keyera a desinvertir activos o deshacer la transacción por completo, lo que podría enfriar la actividad futura de fusiones y adquisiciones en el sector energético canadiense.
Un acuerdo bajo fuego
La medida del Buró de Competencia sigue a una extensa investigación sobre la transacción. La agencia concluyó que la adquisición probablemente daría lugar a precios más altos y una menor calidad de servicio para los productores que dependen del centro de Fort Saskatchewan para el procesamiento y almacenamiento de líquidos de gas natural como etano, propano y butano. Estos líquidos son insumos esenciales para las plantas petroquímicas y también se utilizan para calefacción y en mezclas de gasolina.
En un comunicado, Keyera dijo que no estaba de acuerdo con las "afirmaciones y la caracterización de la transacción" de la oficina, y que tiene la intención de responder. La compañía argumentó que el acuerdo es una victoria para Canadá, ya que pone infraestructura energética clave bajo propiedad nacional desde Plains, con sede en EE. UU., y refuerza la seguridad energética a largo plazo.
A pesar del desafío legal, tanto Keyera como Plains declararon que "siguen plenamente comprometidos con completar la transacción" este mes. Un funcionario del Buró de Competencia confirmó que la presentación no impide que el acuerdo se cierre, pero el destino final de la compañía combinada recae en el tribunal.
El camino a seguir
Los abogados de Keyera y Plains tienen 45 días para presentar sus respuestas formales a la solicitud de la oficina. El Tribunal de Competencia escuchará entonces el caso, que podría tener uno de tres resultados: la desestimación de la solicitud, permitiendo que el acuerdo proceda; una aprobación con condiciones, como la venta forzosa de ciertos activos para mantener la competencia; o una orden para disolver la transacción si ya se ha cerrado.
Este retroceso regulatorio se produce mientras los legisladores canadienses, incluido el Ministro de Finanzas Francois-Philippe Champagne, han pedido una interpretación más estricta de las leyes de competencia para combatir la concentración industrial y mejorar la productividad económica del país. El resultado del caso Keyera será observado de cerca como un indicador clave del enfoque evolutivo de Canadá hacia la aplicación de las leyes antimonopolio en la vital industria energética.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.