Los precios del combustible para aviones han saltado más de un 8% en la última semana, superando significativamente el aumento del petróleo crudo, ya que el recrudecimiento del conflicto en Irán amenaza con interrumpir el suministro energético mundial. La subida ejerce una presión inmediata sobre los márgenes de beneficio de las aerolíneas y plantea la posibilidad de precios de billetes más altos para los viajeros.
"La ampliación del diferencial entre el combustible para aviones y el crudo refleja que el mercado está descontando importantes riesgos logísticos y de suministro a corto plazo", afirmó un analista petrolero senior de una importante institución financiera. "Las aerolíneas son la parte de la cadena energética más expuesta a este tipo de choques geopolíticos".
El precio del combustible para aviones en el centro de operaciones clave de Singapur ha subido a más de 110 dólares por barril, un salto de más del 8% desde que comenzó el conflicto. En contraste, el crudo Brent, la referencia mundial del petróleo, ha subido un más modesto 3,5% hasta los 93,50 dólares por barril durante el mismo periodo. Esto ha llevado el "crack spread" (el diferencial entre el precio del petróleo crudo y los productos refinados que se extraen de él) a su nivel más alto en más de seis meses.
La ampliación del diferencial es una consecuencia directa de la evaluación que hace el mercado de los riesgos específicos que plantea el conflicto. Aunque una guerra más amplia podría interrumpir el suministro de crudo, la amenaza inmediata es para el refinado y la distribución de productos acabados como el combustible para aviones. El posible cierre del estrecho de Ormuz, una ruta marítima clave para el petróleo y el gas, es una gran preocupación para el mercado. Según la Administración de Información Energética, cerca del 21% del consumo mundial de líquidos de petróleo fluye por el estrecho de Ormuz.
Las aerolíneas son especialmente vulnerables a las subidas de los precios del combustible para aviones, ya que suele representar entre el 20% y el 30% de sus costes operativos. Delta Air Lines, con la que se ha contactado para que haga comentarios, ha declarado anteriormente que un aumento de 1 dólar por barril en el precio del petróleo añade aproximadamente 40 millones de dólares a su factura anual de combustible. El actual aumento de los precios del combustible para aviones, si se mantiene, podría obligar a las aerolíneas a reducir la capacidad de vuelo para recortar costes, lo que se traduciría en menos opciones de viaje y tarifas más altas para los consumidores.
La situación sigue siendo volátil, y el mercado vigila de cerca cualquier nueva escalada del conflicto. Los próximos días serán críticos para determinar si el actual pico de los precios del combustible para aviones es un choque a corto plazo o el comienzo de un periodo más sostenido de altos costes energéticos.
Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.