Japón liberará 20 días de sus reservas nacionales de petróleo para contrarrestar las crisis de los precios de la energía derivadas de una guerra en Oriente Próximo que ha asfixiado el estrecho de Ormuz, una arteria crítica para los envíos mundiales de energía.
"Estamos en camino de asegurar el suministro de petróleo de Japón hasta bien entrado el próximo año", afirmó el viernes en Tokio la Primera Ministra Sanae Takaichi. "Debemos actuar con mayor rapidez y mantenernos más alerta que nunca para evitar cualquier impacto negativo en la vida cotidiana de los ciudadanos y en nuestra economía".
La liberación, prevista para principios de mayo, se produce en un momento en que el país dispone de abundantes inventarios: las reservas nacionales cubren 143 días de demanda interna y las existencias de los refinadores privados alcanzan los 81 días a fecha de 6 de abril. El gobierno también está diversificando sus proveedores, y espera obtener más de la mitad de su petróleo de fuentes alternativas en mayo.
Esta liberación preventiva pone de relieve la extrema vulnerabilidad de la economía japonesa, que importa más del 90 % de su crudo de Oriente Próximo. Aunque la liberación de reservas puede ofrecer un alivio de los precios a corto plazo, un bloqueo prolongado del estrecho de Ormuz amenaza con crear graves cuellos de botella logísticos y una presión inflacionaria sostenida en todo, desde el combustible hasta los fertilizantes.
El anuncio de la Primera Ministra Takaichi el 10 de abril de 2026 subraya los esfuerzos del gobierno por estabilizar la economía mientras la guerra en Oriente Próximo interrumpe las cadenas de suministro mundiales. Aunque se informó de un alto el fuego condicional acordado entre EE. UU. e Irán, la parálisis continua del transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz ha mantenido en vilo a los mercados energéticos.
El flujo a través de la vía marítima sigue prácticamente paralizado, lo que reduce la oferta y eleva los costes de la energía y otras materias primas. En respuesta, la administración Takaichi ha buscado activamente diversificar sus rutas y proveedores para mitigar el impacto económico en las empresas y los consumidores japoneses.
A pesar del buen estado de sus inventarios de petróleo, Takaichi reconoció que persiste la preocupación por el suministro de productos derivados del petróleo. Ha dado instrucciones a sus ministros para que aborden los retos logísticos y den prioridad a las necesidades críticas, como las del sector médico.
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