El ejército de Israel intensificó su conflicto con Irán el martes, atacando la sede financiera del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica en Teherán y un puente estratégico, lo que impulsó los precios del petróleo al alza ante el temor de una guerra regional más amplia. Los ataques del 1 y 2 de abril siguieron a una amenaza directa del expresidente de EE. UU. Donald Trump, lo que llevó a Irán a jurar que utilizaría todas sus capacidades para defenderse y planteó preocupaciones sobre la seguridad de los flujos de petróleo a través del estrecho de Ormuz.
"El mercado está descontando una prima de riesgo más alta para el petróleo, ya que cualquier interrupción en el estrecho de Ormuz podría restringir significativamente la oferta", dijo Elena Fischer, analista de riesgo geopolítico en Edgen. "Estamos viendo una huida hacia la seguridad en activos como el oro y el dólar".
Los ataques aéreos israelíes dañaron el puente de la autopista Beyk en Karaj, un proyecto de ingeniería emblemático, y apuntaron al aparato de financiación del CGRI, que Israel afirma que financia a grupos como Hezbolá y Hamás. La escalada envió los futuros del crudo Brent a subir hacia los $90 el barril, mientras que los precios del oro también repuntaron. El dólar estadounidense se fortaleció frente a una cesta de monedas mientras los inversores buscaban activos refugio.
La expansión del conflicto amenaza con interrumpir una parte significativa del suministro energético mundial, ya que aproximadamente el 21% del consumo mundial de líquidos de petróleo fluye a través del estrecho de Ormuz. La última gran interrupción en la región en 2019 vio cómo los precios del petróleo se disparaban más de un 14% en un solo día. Con los inventarios de misiles de EE. UU. supuestamente bajo presión, la posibilidad de un conflicto prolongado añade otra capa de incertidumbre para los mercados globales.
Los Estados del Golfo exploran alternativas de oleoductos
En respuesta a la creciente inestabilidad, las naciones del Golfo estarían reconsiderando planes para construir nuevos oleoductos que evitarían el vulnerable estrecho de Ormuz. Funcionarios y ejecutivos de la industria dijeron al Financial Times que, aunque costosos y políticamente complejos, tales proyectos podrían ser la única solución a largo plazo para garantizar las rutas de exportación. El oleoducto Este-Oeste existente en Arabia Saudita, de 1,200 kilómetros y capaz de transportar 7 millones de barriles por día hacia el Mar Rojo, se ha convertido en un activo estratégico crítico.
Los Emiratos Árabes Unidos también han expresado su voluntad de participar en medidas colectivas para garantizar la seguridad marítima en el estrecho. Sin embargo, las propuestas anteriores de oleoductos fueron archivadas debido a los altos costos y los obstáculos políticos regionales, lo que subraya los desafíos significativos para diversificarse fuera del punto de estrangulamiento crítico.
Repercusiones diplomáticas y reacciones internacionales
Los ataques israelíes han desencadenado una ola de actividad diplomática y condena. El presidente de Irán, Ebrahim Raisi, declaró que su país "actuará con determinación y utilizará todas sus capacidades para la autodefensa". En una llamada con el presidente de Finlandia, Raisi criticó la postura "negativa y sesgada" de la Unión Europea sobre las acciones de EE. UU. e Israel.
Más lejos, Argentina anunció que expulsaba al encargado de negocios de Irán tras designar al CGRI como una "organización terrorista". Mientras tanto, algunos funcionarios europeos expresan su frustración con la política exterior estadounidense. El eurodiputado belga Marc Botenga afirmó que Europa debe "dejar de ser un vasallo del imperialismo estadounidense", argumentando que la lealtad a Washington ha dañado los intereses europeos, desde los precios de la energía hasta su prestigio en el Sur Global.
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