Un frágil alto el fuego entre Israel y Líbano ha sido prorrogado por tres semanas, según confirmó el presidente Donald Trump, tras una segunda ronda de conversaciones mediadas por Estados Unidos en Washington destinadas a evitar un conflicto mayor. La prórroga, anunciada el jueves, proporciona un plazo más amplio para que los negociadores cierren un acuerdo de paz más duradero mientras continúan las hostilidades con el grupo Hezbolá, respaldado por Irán.
"El alto el fuego entre Israel y Líbano se prorrogará TRES SEMANAS", afirmó Trump en una publicación en Truth Social, calificando de "histórica" la reunión entre los enviados israelíes y libaneses. Añadió que "Estados Unidos va a trabajar con Líbano para ayudarle a protegerse de Hezbolá".
La tregua original de 10 días, que expiraba el domingo, ya había reducido la violencia de forma significativa, aunque han persistido los ataques en el sur de Líbano, donde Israel ha establecido una zona de seguridad. Las conversaciones en Washington, organizadas por la Casa Blanca y con la presencia del secretario de Estado Marco Rubio, representan el compromiso diplomático de más alto nivel entre ambos países en décadas.
La prórroga pretende crear espacio para que las negociaciones avancen más allá de las discusiones a nivel de embajadores. El presidente libanés, Joseph Aoun, declaró que su enviado presionaría para que cesen las demoliciones israelíes en las aldeas del sur como requisito previo para conversaciones más amplias sobre una retirada israelí y la delimitación de fronteras. Por su parte, Israel busca el desmantelamiento de Hezbolá como objetivo central. El miércoles fue el día más mortífero desde que comenzó el alto el fuego, con ataques israelíes que mataron al menos a cinco personas, entre ellas un periodista libanés, según funcionarios libaneses.
El impulso diplomático de Washington
La Casa Blanca trasladó las conversaciones del jueves del Departamento de Estado a sus propias instalaciones, un movimiento que una fuente informada sobre el asunto calificó como "una señal de la importancia que se les está dando". El presidente Trump recibió a los embajadores Yechiel Leiter, de Israel, y Nada Moawad, de Líbano, a su llegada.
Los objetivos de Líbano para las conversaciones, según lo esbozado por el presidente Aoun, incluyen asegurar un cese total de las operaciones militares israelíes y la retirada de las tropas israelíes de su territorio. EE. UU. ha mantenido que sus esfuerzos de mediación en Líbano son independientes de su diplomacia más amplia relativa a la guerra con Irán, aunque los conflictos están entrelazados. Hezbolá, que inició la última ronda de hostilidades el 2 de marzo en apoyo a Teherán, ha disparado cientos de cohetes contra Israel durante la guerra.
Las tensiones regionales siguen siendo elevadas
El progreso diplomático se produce en un tenso contexto regional. EE. UU. mantiene un bloqueo naval de los puertos iraníes, y el presidente Trump ha ordenado a la Marina de EE. UU. "disparar a matar" a cualquier embarcación iraní que intente colocar minas en el estrecho de Ormuz. EE. UU. también ha desplegado un tercer portaaviones en Oriente Medio, con el USS George H.W. Bush uniéndose a otros dos en la región por primera vez desde 2003.
Aunque la prórroga del alto el fuego en Líbano ofrece un atisbo de progreso diplomático, el conflicto más amplio entre EE. UU. e Irán sigue sin resolverse. La última vez que un presidente estadounidense participó en una mediación tan directa y de tan alto nivel en la región fue durante los Acuerdos de Camp David, que dieron lugar a un tratado de paz entre Israel y Egipto. Los esfuerzos actuales se enfrentan a un panorama más complejo con múltiples actores estatales y no estatales.
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