El plan de Teherán para monetizar el cuello de botella petrolero más crítico del mundo está provocando conmociones en los mercados energéticos, amenazando con reavivar la inflación global.
El plan de Teherán para monetizar el cuello de botella petrolero más crítico del mundo está provocando conmociones en los mercados energéticos, amenazando con reavivar la inflación global.

Irán está avanzando en planes con Omán para imponer un peaje permanente a los barcos en el Estrecho de Ormuz, un movimiento que amenaza con trastocar la libre navegación del 20% del suministro mundial de petróleo que transita por esta vía fluvial.
"Si lo que quieren decir con abrir el Estrecho es 'Sí, el estrecho está abierto siempre que coordines con Irán... y nos pagues', eso no es abrir el Estrecho", dijo el Secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, en una entrevista con Fox News.
La propuesta ya ha tenido un efecto disuasorio en el tráfico marítimo, que ha caído más del 85% desde su promedio típico de 138 barcos diarios. La interrupción ha eliminado aproximadamente 11 millones de barriles por día de suministro de crudo del mercado, según datos de seguimiento de buques.
Con los precios del crudo ya elevados, la institucionalización de un sistema de peaje podría incrustar una prima de riesgo permanente en los costos de energía, complicando la lucha global contra la inflación y forzando una revalorización volátil del riesgo geopolítico en todas las clases de activos.
El embajador de Irán en Francia, Mohammad Amin-Nejad, defendió la medida, diciendo a Bloomberg que las naciones que se benefician de la ruta deberían contribuir a los costos de seguridad y navegación. Según los medios estatales iraníes, ya se han cobrado algunas tarifas de tránsito, lo que sienta un precedente peligroso para lo que Estados Unidos y sus aliados consideran una vía navegable internacional.
La Casa Blanca ha rechazado de plano la propuesta. "Lo queremos libre. No queremos peajes", dijo el presidente Donald Trump, enfatizando que EE. UU. mantiene el control del estrecho a través de su presencia naval. Las opiniones marcadamente opuestas preparan el escenario para una potencial confrontación diplomática o militar, con Rubio advirtiendo que tal movimiento haría que cualquier acuerdo diplomático con Teherán sea "inviable".
La situación actual evoca períodos anteriores de tensión en el Golfo, pero la formalización de un sistema de peaje representa una escalada significativa. A diferencia de los bloqueos o incautaciones temporales, un peaje permanente institucionaliza el control y crea una nueva fuente de ingresos para Irán, una medida que podría inspirar acciones similares en otros cuellos de botella estratégicos a nivel mundial si no se cuestiona.
El choque energético está repercutiendo en otros mercados. Los mayores costos de energía amenazan con mantener la inflación persistentemente alta, lo que podría obligar a los bancos centrales a retrasar los recortes de tasas de interés previstos. Este escenario de "más alto por más tiempo" endurece las condiciones financieras, presionando a los activos de riesgo, desde las acciones hasta las criptomonedas, que históricamente han tenido un desempeño inferior en tales entornos.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.