Mokhber, un alto asesor del difunto Líder Supremo de Irán, Ali Khamenei, advirtió el 20 de abril que las negociaciones en curso podrían ser una "táctica para prolongar la guerra", lo que indica una posible escalada en las tensiones de Oriente Medio que amenaza con impactar los mercados globales. La declaración, realizada en las redes sociales, puso a las capitales mundiales en alerta máxima ante señales de un mayor conflicto.
"Debemos estar atentos para que las negociaciones no se conviertan en una estrategia de desgaste y en un pretexto para prolongar la guerra", dijo Mokhber. Añadió que cualquier error de cálculo de los oponentes desencadenaría un "castigo final" con consecuencias que podrían "extenderse más allá de la región y remodelar el futuro orden mundial".
Los comentarios inyectan inmediatamente una nueva volatilidad en los mercados financieros y de materias primas. Un mayor riesgo de conflicto en Oriente Medio podría provocar un aumento significativo de los precios del petróleo crudo, ya que casi el 20% del suministro mundial de petróleo pasa por el Estrecho de Ormuz. La amenaza también puede desencadenar una operación de búsqueda de refugio, impulsando el valor de los activos refugio tradicionales como el oro y el dólar estadounidense, al tiempo que ejerce una presión a la baja en los mercados bursátiles mundiales a medida que los inversores se mueven para reducir el riesgo.
Esta declaración eleva la apuesta para la diplomacia internacional y los mercados energéticos. La amenaza explícita de un "castigo final" sugiere que Irán podría estar preparándose para una confrontación más directa, un escenario que podría interrumpir las cadenas de suministro de energía globales y tener un efecto de cascada en la economía mundial. La última interrupción importante en el Estrecho de Ormuz en 2019 provocó un aumento del 14% en un solo día en los precios del crudo Brent.
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