Irán suspendió las exportaciones de planchones y láminas de acero hasta el 30 de mayo, retirando del mercado unos 10 millones de toneladas de producción anual a medida que el conflicto con Israel y EE. UU. interrumpe su sector industrial.
La prohibición temporal fue reportada por los medios estatales iraníes y sigue a interrupciones que han afectado a importantes productores, incluidos Mobarakeh Steel Company y Khuzestan Steel Company. "El impacto del conflicto ha sido severo, con aproximadamente 10 millones de toneladas de capacidad anual de acero —que representan el 25-30% de la producción total de Irán— interrumpidas", informó el periódico Etemad.
El choque de oferta se suma a una inestabilidad regional más amplia que ha impulsado los precios del petróleo crudo Brent un 1 por ciento, situándose en 107.20 dólares el barril. La interrupción en el acero, un componente crítico para la construcción y la fabricación global, amenaza con aumentar los costos y desafiar las cadenas de suministro que ya están lidiando con las tensiones en el Estrecho de Ormuz.
Esta prohibición de exportación es la última consecuencia económica de la escalada del conflicto. Destaca el impacto significativo en la economía doméstica de Irán, que ahora enfrenta posibles pérdidas de empleos y una mayor inflación, al tiempo que crea nuevas incertidumbres para los mercados globales de materias primas. La próxima señal clave para la demanda serán los próximos datos del PMI de China.
Las aperturas diplomáticas chocan con el estancamiento de las sanciones
La medida se produce mientras el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, realiza una gira diplomática, con una reciente parada en Rusia para reunirse con el presidente Vladimir Putin. Según se informa, Irán ha propuesto un acuerdo para reabrir el Estrecho de Ormuz si EE. UU. pone fin a su bloqueo naval, mientras busca posponer las negociaciones sobre su programa nuclear.
Sin embargo, los líderes occidentales parecen impasibles. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo el lunes que era "demasiado pronto para levantar las sanciones", un sentimiento compartido por EE. UU., que ha insistido en que cualquier acuerdo debe incluir el fin del programa atómico de Irán. "Estados Unidos tiene las cartas y solo firmará un acuerdo que ponga a los estadounidenses primero, sin permitir nunca que Irán tenga un arma nuclear", dijo un portavoz de la Casa Blanca a Bloomberg.
Presiones económicas nacionales y globales
Para Irán, el cese de las exportaciones de acero exacerba una situación económica ya difícil. La industria siderúrgica del país es un contribuyente significativo a su economía, y el cese de la producción podría provocar un aumento del desempleo nacional y acelerar la inflación. La Cámara de Comercio de Irán ha expresado su esperanza de que la escasez pueda contrarrestarse con importaciones en un plazo de dos meses, pero la estabilidad del mercado a largo plazo sigue en duda.
A nivel mundial, las industrias que dependen del acero iraní deberán buscar materiales en otros lugares, probablemente a un costo mayor. La producción de Irán en 2025 se estimaba en unos 32 millones de toneladas, comparable a la producción de Alemania, lo que lo convierte en un actor importante en el mercado global. La eliminación de una parte sustancial de este suministro, incluso de forma temporal, probablemente repercutirá en los sectores de la construcción y la automoción en todo el mundo.
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