Una evaluación de la inteligencia de EE. UU. revela que la fuerza de misiles de Irán sigue siendo una amenaza significativa, con miles de misiles y una capacidad de lanzamiento resiliente que sobrevivió a un conflicto reciente.
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Una evaluación de la inteligencia de EE. UU. revela que la fuerza de misiles de Irán sigue siendo una amenaza significativa, con miles de misiles y una capacidad de lanzamiento resiliente que sobrevivió a un conflicto reciente.

Informes de la inteligencia estadounidense indican que Irán conserva miles de misiles balísticos y la capacidad de recuperar lanzadores de almacenes subterráneos, lo que desafía la narrativa de que sus capacidades fueron "destruidas funcionalmente". La evaluación, compartida por funcionarios estadounidenses a principios de abril de 2026, complica los esfuerzos para asegurar un alto el fuego duradero en Oriente Medio e introduce una incertidumbre geopolítica significativa.
"Los iraníes han mostrado una capacidad notable para innovar y reconstituir sus fuerzas rápidamente", dijo Kenneth Pollack, exanalista de la C.I.A. y vicepresidente de política en el Middle East Institute. "Son un oponente mucho más formidable que la mayoría de los ejércitos de Oriente Medio, aparte de los israelíes".
Los hallazgos de inteligencia detallan que, si bien más de la mitad de los lanzadores de misiles de Irán fueron destruidos o dañados, muchos pueden repararse o excavarse de complejos subterráneos. El inventario de misiles de Irán se redujo aproximadamente a la mitad, pero todavía posee miles de misiles balísticos de corto y medio alcance. En contraste, su inventario de drones de ataque unidireccionales está muy por debajo del 50% de los niveles anteriores a la guerra, aunque los funcionarios advierten que Teherán podría adquirir sistemas similares de Rusia.
Esta amenaza persistente de un arsenal de misiles disminuido pero aún potente complica la dinámica de poder regional. "Una de las grandes lecciones de esto es que Irán, con una pequeña fracción de su capacidad anterior, todavía puede ser el actor dominante que controla la paz y la seguridad en el Golfo", dijo Jon Alterman del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. Esta realidad sugiere que cualquier estabilidad es frágil y podría afectar la volatilidad del precio del petróleo, siendo el Estrecho de Ormuz un punto de estrangulamiento crítico para el suministro energético mundial.
Si bien funcionarios estadounidenses e israelíes informan de daños significativos en la base industrial de defensa de Irán tras el lanzamiento de más de 13,000 municiones, la inteligencia apunta a un adversario resiliente. Los funcionarios israelíes estiman que, si bien dos tercios de los lanzadores de misiles balísticos de Irán quedaron fuera de servicio, muchos de los que quedaron atrapados bajo tierra por los ataques en los túneles de salida podrían recuperarse.
El conflicto redujo las capacidades de disparo de misiles de Irán a entre 10 y 15 por día, por debajo de las docenas diarias al inicio de la guerra. Sin embargo, el desafío central sigue siendo la supervivencia de su arsenal en complejos profundamente enterrados. EE. UU. e Israel dependieron enteramente de ataques aéreos, un enfoque diferente al de la Guerra del Golfo de 1991, que involucró fuerzas especiales en el terreno para cazar misiles Scud móviles.
El éxito percibido de la campaña militar ha proporcionado a EE. UU. una "palanca máxima" para las negociaciones, según la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly. El vicepresidente Vance lidera las conversaciones destinadas a poner fin a las amenazas contra las tropas estadounidenses. Sin embargo, la inteligencia de que Irán aún podría desplegar algunos de sus lanzadores de misiles balísticos subraya la dificultad de eliminar la amenaza por completo.
Las futuras limitaciones al ejército de Irán dependerán de las sanciones y los controles de exportación, no solo de la amenaza de acción militar. Una demanda iraní clave para poner fin al conflicto es el levantamiento de todas las sanciones primarias y secundarias. El ritmo al que Teherán pueda reconstruir su programa puede depender de la asistencia de Rusia o China, según funcionarios israelíes, quienes dicen que Irán no puede fabricar más misiles por su cuenta en la actualidad.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.